Edurne Cadelo's Blog
August 29, 2025
Dos meses de vuelo ininterrumpido
La catarsis que experimento cuando publico nueva novela es indescriptible y difícil de gestionar. Quizá por eso he tardado dos meses en ponerme delante del ordenador y escribir nueva entrada en este blog, que es otra de las herramientas que utilizo para comunicarme con vosotras y seguir dando rienda suelta a algunas letras. Cómo sabéis, lo compagino con la newsletter, en la que también suelo abrirme en canal. Así que si sois consumidoras de ambos formatos, gracias por soportarme.
Como os decía, llevo dos meses de vuelo ininterrumpido, donde la amalgama de sentimientos que se acumulan en mi pecho después de publicar es incontrolable. No solo son los nervios durante esos primeros días, también están las dudas sobre la acogida, las incógnitas sobre la aceptación que tendrá, y la preocupación por cumplir con vuestras expectativas, porque a mi novela número 16 ya se le presupone cierta calidad y estáis en todo vuestro derecho de exigirla. A todo eso hay que añadirle el ansia por conseguir llegar a lectoras nuevas, tarea muy complicada en estos tiempos que vivimos, con un mercado editorial sobresaturado. Además, siempre me bloqueo intentado gestionar el lanzamiento, porque cada vez es más difícil entender el algoritmo y llegar a donde necesito llegar. Menos mal que el chute de energía que me insufláis cuando recibo vuestros primeros mensajes o vuestras primeras reseñas positivas, me hace levitar.
Y como todo lo que sube baja, a medida que pasan los días, y la revolución por la novedad se calma, sufro una caída de sentimientos, durante la que me cuestiono todo. Empezando por si ha merecido la pena el esfuerzo, la ilusión depositada, la inversión económica realizada, las horas delante del ordenador y sobre todo, si realmente me llena todo esto que hago. Supongo que la respuesta es sí, porque no tengo intención de dejar de hacerlo, aunque haya días en los que piense que no tiene demasiado sentido.
Después de tantas novelas publicadas y de vivir en primera persona lanzamientos tan dispares, como bombardear por messenger hace 7 años para que leyerais a Lía, salir por primera vez con editorial en plena pandemia, subir en una mañana más de 3000 seguidores, gracias a una historia de Instagram de 8 segundos de MAS, con Si Nueva York suena, tú y yo bailamos, o firmar en la Feria del Libro de Madrid mi segunda novela con Planeta el año pasado, viviendo un momento único y por lo visto (según mi suerte), irrepetible, nada me va a detener.
Por eso sigo aquí, autopublicando de nuevo y teniendo como principal escaparate las redes sociales, tratando de hacer malabares para que no dejéis de leerme y devanándome los sesos para llegar a esas nuevas lectoras que aún no conocen mi universo de amor del bueno.
Y aquí seguiré. Porque tengo muy claro que todo lo que acabo de contaros me ha hecho convertirme en la escritora que soy hoy, sin obviar ninguna parte. Esta soy yo. Lacadelo. Porque todo ese bagaje ya forma parte de mí y probablemente, todas esas experiencias, buenas y malas, se perciban en cada palabra de cada frase de cada novela que todavía esté por escribir.
Espero que os quedéis a comprobarlo.
Nos leemos…
June 19, 2025
Vuelve el vértigo
Una semana. Una semana es lo que falta para que el cosquilleo se instale de nuevo en mis tripas y la expectación me devore los nervios. Porque sí, aunque puede sonar ridículo después de quince novelas publicadas, exponer una creación tan íntima y personal a los ojos y a los corazones del público me sigue acojonando. Y más cuando con esta historia salgo de mi zona de confort y me adentro en un género nuevo como es la novela negra o novela policíaca (en este caso las dos categorías son válidas). Ahí, amigas, ahí todo se sobredimensiona, o al menos es lo que hago yo.
Por eso estos días me siento como si caminara sobre arenas movedizas. Tan pronto estoy ilusionada y feliz por el lanzamiento, como me muero de miedo mientras el síndrome de la impostora elevado al cubo me carcome por dentro. Y para que el cóctel sea increíblemente explosivo, recuerda que la ansias que habita en mí no ha aprendido a gestionar todavía las esperas.
Tic, tac. Tic, tac.
Menos mal que el próximo jueves empezaréis a despejar mis dudas y recuperaré parte de la calma.
Como os he dicho en otras ocasiones, todas y cada una de las historias que escribo son especiales, porque, en mayor o menor medida, todas tienen pedacitos de mí. Pero, de lo que estoy segura es que esta formará parte de ese club selecto dentro de mi propia bibliografía (digamos top tres) por muchos motivos.
El primero, porque ha sido un reto increíble para mí. Por eso, cuando conseguí poner la palabra fin me sentí muy orgullosa.
El segundo, porque la inspectora Báscones es un personaje fuerte e impulsivo (que piensa muy parecido a mí). Y tengo debilidad por estas protagonistas que se zampan el mundo desde que se levantan de la cama, pero que siguen teniendo un hueco enorme en el alma para cobijar sentimientos.
Y el tercero, porque, como fiel lectora del género, me ha encantado nutrirme e inspirarme con todo lo que he leído durante estos años hasta llegar aquí. Y espero, con toda la modestia del mundo haber sido capaz de plasmarlo en estas 362 páginas, sin que dejéis de apreciar mi auténtica esencia.
Me imagino que en redes ya habéis visto la sinopsis, pero, por si estáis despistadas, os la pongo a continuación:
Tamara Olmo es una chica de diecisiete años, hija de un exitoso empresario, que aparentemente tiene una vida perfecta y feliz. Cuando aparece muerta dentro de un contenedor en un polígono y la Brigada Especial de Delitos Avanzada se hace cargo de la investigación, se destapará su verdadera realidad, una bastante alejada de la que todos creían.
La inspectora Lucía Báscones se reincorpora a la BEDA tras una suspensión. El problema es que contaba con hacerlo sola y no acompañada por un nuevo miembro, del que no tiene ninguna referencia.
El oficial Yago Arrasate es el nuevo integrante de la brigada. Lleva poco tiempo destinado en Madrid y está impaciente por trabajar a las órdenes de la inspectora, de la que sí ha oído hablar. Lo normal cuando su fama le precede.
Una víctima demasiado joven.
Un presente engañoso.
Un pasado que verá la luz.
Y una inspectora fuerte e impulsiva que odia acatar órdenes, con algunas excepciones.
Espero que tengáis muchas ganas de saber más.

Y antes de irme, os dejo por aquí el enlace de Amazon.
Nos leemos…
February 19, 2025
Gracias por devolverme las ganas
La felicidad estaba aquí (a la distancia exacta) cumplió dos meses ayer. Y como me ocurre cuando publico novela, las primeras semanas son una mezcla de nervios e incertidumbre. Sin embargo, en esta ocasión, esa vorágine de sentimientos se ha visto apaciguada por la etapa vital convulsa que estaba atravesando. Puedo decir, y no es una frase trillada, al menos no en mi caso, que no me ha dado la vida para todo. He estado tan saturada mental y físicamente que he dejado que la novela caminara sola. ¿Me he equivocado? Probablemente. Pero lo cierto es que hacía siete meses que no publicaba, y todas sabemos cómo está el mundo editorial en la actualidad. Teniendo en cuenta además que regresaba a Amazon, con todo lo que eso conlleva. Y sí, el gigante americano también ha empezado a saturarse con muchísimos títulos nuevos cada día, (algunos de dudosa procedencia y baja calidad), por lo que cada vez resulta más complicado que una lectora encuentre tu historia.
Ahora, con la perspectiva que me ha dado el paso de estas semanas, y con la calma que me otorga tener algo de experiencia en el mundillo, os confesaré que, a pesar de que no haya tenido una fuerte acogida, la novela ha logrado su cometido, que no era otro que devolverme las ganas de seguir dándole a la tecla, porque la felicidad no siempre se traduce en números y en cifras de ventas. Así que quería daros las gracias por esto, porque siempre me apoyáis. Y gracias a vuestras valoraciones y a vuestras increíbles reseñas (todas muy positivas) he vuelto a recuperar la confianza en mí misma y en mi pluma, que se había visto algo mermada. Supongo que también debería de darle las gracias a Candela y a Rodrigo (y a Gracia y Lorenzo), porque sus historias, cocinadas a fuego lento, sin grandes dramas y ambientadas en un lugar mágico de mi Tierruca, os han conquistado el corazón.
Y para que veáis que soy sincera, buena prueba de esa ayuda tan bonita que me habéis prestado al leerme de nuevo es lo metida que estoy en la siguiente historia. Las ganas increíbles que tengo de afrontar este nuevo reto, saliendo totalmente (o parcialmente) de mi zona de confort, y el hormigueo que noto en las tripas y en los dedos cada vez que abro el #proyectoinspectora y me meto en la piel de mis nuevos protagonistas. Lucía y Yago.
Anotad sus nombres, porque mi intención es poder haceros partícipes del proceso de escritura y, de paso, poneros los dientes muy muy largos.
Desde ya deberías ir acumulando ganas, os aviso.
Nos leemos…
November 29, 2024
Prólogo La felicidad estaba aquí (a la distancia exacta)
Mi novela número quince verá la luz el próximo 18 de diciembre en Amazon. Y como apenas quedan veinte días, he pensado que os gustaría leer un pequeño adelanto.
A mí las ganas me pueden. Así que espero que con este prólogo vosotras empecéis a acumularlas también.
Aquí lo tenéis.
PRÓLOGO
Me quito las sandalias y huyo por la parte de atrás.
La bisagra del portón de la consulta está tan oxidada que chirría más de la cuenta. Me encojo de hombros como si así fuera a envolverme una cortina de humo y pudiera pasar desapercibida a los ojos de cualquiera, en especial a los de mi madre, que no tardará en echarme en falta en el salón. Solicitará mi ayuda para servir la segunda ronda de cafés y me obligará a volver a sonreír a los invitados. No a todos por igual. En particular solo quiere que sonría a uno. «Hasta que la mandíbula te duela». Esas han sido las palabras que no ha parado de repetirme mi progenitora los últimos días. Como si mostrarle mis dientes a ese señor, aunque nada de lo que pronuncie tenga ninguna gracia, me fuera a garantizar una vida llena de dicha y prosperidad en este país que agoniza de precariedad, rencores y hambre. «Las mujeres no hablan de política, solo escuchan». Esa es otra de sus advertencias. Dios no quiera que sea capaz de compartir mi humilde opinión, porque una cosa es que no se pueda tocar un tema vetado para mí y otra muy distinta, que mi mente esté vacía de criterio propio. Parece ser que en esta época está feo que los privilegiados mentemos la situación de los que no gozan de nuestros privilegios.
Mis pies pisan la hierba recién segada. La tierra, más seca de lo habitual para estos primeros días de verano, se me adhiere a los dedos. Los pulmones se me van llenando de aire y el espíritu de paz. Respiro. Cierro los ojos. Sonrío. Ahora sí. Sin fingir que disfruto escuchando las tediosas conversaciones que tiene el doctor Tomás Díaz de Villegas con mi padre sobre enfermedades respiratorias crónicas, vacunas, tuberculosis y el Régimen.
Atravieso nuestra finca por el lado derecho, alejándome de la pared de piedra que separa nuestra propiedad de la de los Martín. Desde el ventanuco de nuestra cocina, si te colocas en el ángulo correcto, divisas casi toda la extensión de la linde. Y si mi madre me ve escapando, se la llevarán los demonios.
Cuando llego a mi refugio, donde muere la tapia de piedra a los pies del monte, me agacho y paso las manos por la hierba. Una suave ráfaga de cosquillas, como la brisa que se abre paso en el valle las tardes estivales, me surca las palmas. Enredo las briznas sueltas que el rastrillo no consiguió atropar ayer, las recojo y las esparzo de nuevo como si estuviera echando sal al cocido.
Sin pensarlo, me tumbo boca arriba debajo del cerezo que vino de Japón o, al menos, eso es lo que cuenta la leyenda. Nadie puede asegurarnos su verdadero origen, sin embargo, a la vista de todos está su mayor particularidad, ya que es el único de la zona que tiene las flores rosas y no blancas. Me encanta cuando empieza a florecer por mi cumpleaños, ese cambio de tonalidad, dejando atrás los colores del invierno, me insufla energía. A rebosar de cerezas en pleno verano, como luce en este instante, también me gusta.
—Te vas a manchar el vestido, niña.
No necesito girarme para saber a quién pertenece esa voz.
—¿Qué haces aquí? ¿No estabas ayudando a tu padre con el tejado?
Sigo tumbada, sin moverme ni un ápice, porque él y yo hace tiempo que dejamos de disfrazarnos de lo que no somos, aunque sigamos guardando las formas delante de los demás.
—Sí. He bajado para rellenar el botijo. Ahí arriba podemos morir de una insolación. ¿Quieres un poco? Está fresca —me ofrece un trago y me reincorporo.
—Gracias.
—Las tuyas.
—No seas tonto. —Me fijo en sus brazos fuertes y en el recorrido de sus venas—. Se te va a quedar la marca de la camiseta —le advierto por el tono rosáceo que luce su piel.
Se los he visto así otras veces. Y los he sentido alrededor del cuerpo en alguna ocasión. Si mi madre conociera esa información, me mandaba de un puntapié a ver a don Herminio para confesarme. Le devuelvo el botijo y lo coloca contra la tapia. Sin mediar palabra, se sienta a mi lado y nos dejamos caer de espaldas.
—A ti se te quedará la marca de los tirantes del vestido. Por cierto, tu madre va a montar en cólera como te vea aquí tumbada.
—Me da igual. —Me aliso la zona de la falda desde debajo del vientre. Tiene una largura ridícula para estar a mediados de siglo xx. Mi padre me trajo de su último viaje una revista francesa y allí las mujeres no visten así. Además, la tela es tiesa y encima está almidonada—. He cogido manía a este vestido.
—Estás guapa con él.
—¿De verdad te gusta?
—Sí, aunque a esta hora del día tiene poca o ninguna relevancia cómo te veo yo. No obstante, si quieres que sea sincero, el vestido me gusta bastante menos que tú. ¿Y tus sandalias?
—Me las he quitado antes de salir. Ya sabes que me gusta estar descalza. Además, son de vieja.
El sonido de su risa es uno de los mejores de este mundo, al menos, de este ínfimo rincón del mundo, que, por suerte o por desgracia, es el único que conozco.
—Viejo soy yo. Todavía me cuesta asimilar que el lunes cumpliré dieciocho. Y más pensar en las consecuencias que conllevará…
—Bonita manera de recordármelo —lo interrumpo. Llevamos meses hablando de deberes, obligaciones y de sueños que no se van a cumplir—. Aunque no hacía falta. Jamás podré olvidarme de esa fecha. —Me pellizco el muslo que él no ve para mitigar la pena que, ineludiblemente, me empieza a anidar en las entrañas.
Durante unos cuantos segundos, nos quedamos atrapados en un denso silencio que sobrevuela nuestras cabezas y se arremolina entre las ramas que nos resguardan. Ahora solo somos dos mudos presos de las circunstancias.
—Espero que no lo hagas.
No lo haré. Estoy segura. Como sé que tampoco podré olvidarme de él, aunque deje de verlo cada día.
—¿Dónde crees que caerá la felicidad este año?
—Aún quedan muchas semanas para que caiga la última cereza. Y aunque a simple vista parece que está más cargado por este lado, no deberías preocuparte, niña, sé que este año la felicidad no será para los Martín.
Estiro la mano y consigo rozar los dedos de la suya. Una caricia ligera. Una respiración profunda. Un soplido fuerte, mitad forzado mitad aliviado. Cuando pienso que va a aferrarse a mí para hacerme promesas bonitas, se despega.
—¿Por qué estás tan seguro de eso?
—Porque he visto la cara de tus padres al darle la bienvenida.
—¿Y la mía? ¿Has visto la mía?
—Solo un segundo. Parecías contenta cuando te ha entregado esa caja.
—Eran bombones. A mi padre le ha regalado un libro, uno más para su biblioteca. Por quién doblan las campanas, de Hemingway. Pensé que a mí me traería el último de Corín Tellado o alguno de poesía, pero no he tenido esa suerte.
—También he visto su cara, muy a mi pesar. Se me ha grabado a hierro su semblante de triunfador. Con total franqueza, niña, creo que ya perdí. —Modula la voz a un tono más grave.
—No digas eso. Sabes que yo no quiero…
—¿Qué estás haciendo ahí? —La voz aguda de mi madre nos hace incorporarnos de golpe—. ¿Así te he educado? Qué poca vergüenza. Tumbarte ahí con él, como si fueras una descocada. Solo lo haces para enervarme.
—Necesitaba tomar el aire.
—Lo siento, señora María, he sido yo, que la he entretenido.
—Estoy hablando con mi hija, no contigo. Haz el favor de entrar en casa. No te das cuenta de que estás faltándoles el respeto a él y a tu padre.
Y así es como mi señora madre impone la palabra fin a nuestra historia, antes de que nosotros podamos seguir escribiéndola.
Ojalá os haya gustado.
Nos leemos.
November 7, 2024
Noviembre bañado en nostalgia
Noviembre ya está aquí y yo me he puesto algo tontorrona.
No estoy así porque se acaba el año. Ni por empezar a comerme la cabeza con el típico balance anual o con la insana sensación de creer que he quemado otros trescientos sesenta y cinco días sin lograr nada reseñable. Qué va. Lo mío es más por el puro acojono que tengo al cerrar una etapa vital de mi maternidad, aunque solo sea legalmente hablando.
Mi hijo mayor cumplirá dentro de unos días 18 años y yo solo puedo echar la vista atrás y preguntarme cómo coño ha pasado. Cómo ha podido pasar el tiempo tan rápido desde aquel parto largo y jodido que me convirtió en madre por primera vez. Cómo he pasado de las noches y noches en vela, porque dormir no era lo suyo, a mirar el móvil a las cinco de la madrugada cuando sale, porque todavía no ha vuelto a casa. ¿Cómo se han podido esfumar así los años?
Ya sé que al final solo es un número más, porque, en el fondo, tampoco supone un gran cambio, sin embargo, la añoranza y la melancolía están ahí y no me preguntes por qué, pero me siento rara sí.
Llevo semanas pensando en que, a partir de ahora, habrá un montón de decisiones que él podrá tomar sin mí, algunas serán nimias, pero otras no tanto. Votará en las próximas elecciones, en su cuenta bancaria no necesariamente tendré que estar yo, en nada habrá un conductor más en la familia…
He estado recordando cómo afronté yo mi mayoría de edad. Y, lo primero que se me ha venido a la cabeza fueron las tres o cuatro celebraciones que hice en aquel febrero (ahora tan lejano) dándolo todo con mis amigos, como si de una boda gitana se tratara. Inmediatamente después, he pensado en que cómo me creí muy mayor para unas cosas. Y, con sinceridad, en en este instante y desde el peso de los años que ya cargo, confesaré que me hubiera encantado seguir siendo una niña algunos años más para otras. Porque ser adulto no siempre mola.
No sé. Quizá le damos más importancia de la que tiene ¿no crees? Aunque supongo que el hecho de llegar a esa cifra sigue generando esos nervios bonitos, esas ilusiones que sobrevuelan nuestra cabezas y esos sueños que crees vislumbrar más cerca. Y me parece que eso sigue ocurriendo, sin importar la generación a la que pertenezcas.
Solo espero haberlo hecho bien hasta llegar aquí. Haberle dado la mejor educación y los recursos para tomar decisiones y empezar a caminar por la vida como un adulto responsable y sobre todo, como un niño feliz. También espero que él siga confiando en mí y contando conmigo cuando lo necesite, que para eso va a seguir viviendo en mi casa.
Nos leemos…
September 30, 2024
Acaba septiembre y paso página
Ultimo día de mes.
Hoy no solo doy por finalizado este tercer trimestre del año (ya sabéis que soy muy de números), sino que también cierro una etapa. En realidad, solo paso una página más, y comienzo una nueva, que, tampoco lo es tanto, porque a mí no se me olvida que, precisamente, salí de allí. Puedo decir entonces que, en vez de enfrentarme a una nueva página en blanco, con lo que eso asusta, lo que hago es regresar a la casilla de salida, una que ya conozco, y volver a empezar otra vez desde allí.
No mentiré, lo hago con la ilusión algo mermada, pero con unas ganas locas por recuperarla. Porque, en el fondo, se trata de seguir haciendo lo que más me gusta en el mundo, que es escribir. Con el único fin de que sigáis acompañándome en esta aventura, sin importar el canal por el que llegue a vosotras.
Si habéis visto mis historias de Instagram este fin de semana, intuiréis porque he estado más tristona que nunca. El viernes me comunicaron que el sello con el que salió Mara en mayo no publicará mi próximo proyecto. No entraré en detalles sobre cómo está el mundo editorial en la actualidad, la cantidad mastodóntica de novedades que se agolpan en las librerías cada semana, ni la tendencia de las lectoras de romántica a ensalzar novelas de corte más juvenil. Ni tan siquiera me centraré en el único argumento que me dieron para tomar esta decisión, que bajo el punto de vista empresarial puedo comprender, pero que, tristemente, poco ha dependido de mí y de la historia, porque el feedback que me habéis dado ha sido increíble. Con lo que sí que me quiero quedar es con todo lo positivo, que es mucho y muy bonito.
Sabía que era una oportunidad que tenía que aprovechar y vivir al máximo, por si no se volvía a repetir, que es justo lo que ha pasado. El lanzamiento en Madrid, el encuentro en Faraday con las bookstagrammers, las entrevistas en Kiss Fm y en los Cuarenta… Un motivo enorme para sonreír. Y sobre todo mi paso por la FLM, que siempre permanecerá en mi recuerdo. Vaya día impresionante que viví.
Me quedo también con todas las personas que he conocido por el camino, de las que siempre intento quedarme con algo; otros compañeros de profesión y profesionales del sector. Sin duda alguna, quiero destacar a mi editora, Lola, porque fue la primera que confió en mí y porque ha sido un honor haber trabajado con ella. Me guardo con mucho cariño sus bonitas palabras hacia mi pluma y hacia mí.
Al final, dicen que todo pasa por algo, así que, desde este rincón de mi propio paraíso, que siempre me ayuda a relativizar las cosas y a respirar, os puedo contar que dentro de muy poco anunciaré cositas sobre mi próxima novela, ese proyecto Cerezas al que todavía le tengo que poner la palabra fin, y que estará disponible en Amazon como sus hermanas mayores.
La familia mejor unida ¿no?
Y de verdad, mil millones de gracias por seguir a mi lado en esta aventura y en todas las que están por venir.
Nos leemos…
July 1, 2024
Unas semanas fantásticas

Desde que el 22 de mayo saliera «Mara, 22 canciones y un verano» no he parado de sonreír.
El lanzamiento de mi nueva novela con Planeta ha sido tan bonito y emocionante que todos los días tenía la sensación de acostarme con una sonrisa enorme en los labios y con el pecho a rebosar.
En esta época donde reina la confrontación y el ensañamiento, las letras me proporcionan ese lugar seguro, en el que no solo siento paz, sino en el que me divierto muchísimo.
Lo cierto es que ha sido un no parar desde la presentación en Madrid, en el Faraday, que no podía ser más adecuado el sitio y al que estoy deseando volver. Ese ameno encuentro con las bookstagrammers, que tanto ayudan a darnos visibilidad. Las entrevistas con los medios, algunas con un componente musical más elevado, que he adorado por encima del resto. Y, después, mi regreso a la capital para asistir a la Feria del Libro de Madrid (mi primera FLM). Os prometo que salí flotando del Retiro; abrumada e inmensamente agradecida de todo el cariño recibido.
Todos han sido momentos imborrables, que me guardaré para siempre y que recordaré cuando me entren esas temibles dudas a la hora de volver a sentarme a escribir. O cuando el odioso síndrome de la impostora haga acto de presencia.
Como habréis visto en redes, he vivido en un mar de nervios y emociones constante, en el que he navegado feliz, sobre todo, porque muchos de esos instantes tan esperados los he podido compartir con vosotras, y eso le da mayor sentido a todo lo que hago.
No os voy a mentir, posar de nuevo mi trasero en la silla de la oficina y gestionar el subidón que me proporcionan las letras no será tarea fácil y menos durante estos dos meses de verano que tengo por delante. Para atajar esa resaca emocional tengo intención de volver a escribir hoy mismo, porque hace muchas semanas que he abandonado mi «terapia» y soy consciente de que la necesito. Aunque no tenga demasiado claro por donde tirar, quiero retomar mi hábito cuanto antes y dejarme fluir.
Por último, y para poner el broche de oro a esta promoción, este último fin de semana he estado en la Feria Nacional de Novela Romántica de Benicassim, rodeada de autoras muy top, con las que he compartido charla y ratitos. Y de lectoras con las que ya me une algo más que los libros. Así que me ha parecido el cierre perfecto para mostrar al mundo a Mara y dejarla que siga volando sola, porque aún queda verano.

No quiero terminar esta entrada sin recordaros que el mercado editorial está saturado de novedades y que la vida de las novelas es demasiado corta, por eso quiero que sepáis que sigo necesitando vuestro maravilloso boca a boca para seguir llegando a nuevas lectoras, y que si os ha gustado la novela, la recomendéis. Mara es perfecta para estas semanas y, además, una buena dosis de ##amordelbueno siempre es necesaria.
Millones de gracias por hacer posible todo esto y por seguir acompañándome una vez más.
Feliz verano, chicas.
Nos leemos…
April 26, 2024
Prólogo Mara, 22 canciones y un verano
¿Queréis saber cómo empieza mi última novela?
Si os pica la curiosidad, porque he sido muy mala y apenas os he contado nada de ella, podéis leer el prólogo que os dejo a continuación.
Espero que con esta pequeña introducción os quedáis con muchas ganas de conocer su historia completa.
Recordad que ya está disponible la preventa y que el 22 de mayo llegará a todas las librerías y plataformas digitales.

PRÓLOGO
Frío.
No. No puede ser. Sí. Sí es.
Sus manos. Mi camisón arremolinado en mi cintura. Mis bragas descendiendo por mis muslos.
Más frío.
—Saúl… —Las dos sílabas de su nombre me queman la garganta. Raspan. Arden. Arañan mis entrañas—. ¿Qué…?
¿Qué haces…?
—Dios, cariño. Es que mira cómo estoy…
No necesito mirarlo, lo siento. Siento cómo se pega a mí. Siento cómo busca mi entrada. Siento cómo se restriega contra mi sexo. Y siento el primer latigazo como un azote en el vientre cuando me penetra en un solo movimiento; seco, duro y desafortunado. Como una punzada. Como un zarpazo. Como una gota de alcohol en una herida abierta.
Siento la rabia silenciosa ascender por mi tráquea con cada uno de sus jadeos estrellados contra mi cuello. Siento el pellizco que sus falanges imprimen sobre la piel de mis caderas, magullando mis vísceras, malhiriendo mi interior, lastimando mi ego. Siento el sabor agrio de ese monólogo sexual adherirse al cielo de mi boca.
Lo siento.
Todo.
Lo padezco.
Todo.
¿Y qué hago?
Lo callo.
Todo.

¿Qué os ha parecido? ¿Queréis que sea 22 de mayo ya?
Nos leemos…
March 15, 2024
Mara, 22 canciones y un verano
Ha costado mucho, pero, por fin, ya tengo cubierta y fecha de publicación mi novela número catorce. Sé que esta entrada os llega con unos días de retraso, lo siento, pero es que tenía tanta ansiedad acumulada por contaros todo lo que yo ya sabía, que he necesitado unos días para procesar todo el esfuerzo y el trabajo que me ha costado llegar hasta aquí, y para mentalizarme de lo que está por venir.
A día de hoy, publicar con editorial no puede garantizarte el éxito ni las ventas, sin embargo, saber que, entre los miles de autores que hay en nuestro país, han apostado por mí y por mi historia, me hace sentirme orgullosa y feliz. Y eso no me lo va a quitar nadie, independientemente del resultado. Para mí, volver a las librerías, cuatro años después, sin pandemia de por medio, supone una nueva ilusión. Y también, un bonito reto: lograr llegar a muchas lectoras que aún no me conocen. Por eso, aunque sea con algo de retraso, me apetecía mucho dejar constancia por aquí.
Mara, 22 canciones y un verano, llegará a todas las librerías y plataformas digitales el 22 de mayo de la mano de N de Novela, el nuevo sello de Planeta.
Las voces expertas del mundo editorial afirman que es una fecha muy buena. Primavera, perfecta para la campaña de verano, donde la mayoría acompaña sus vacaciones o sus viajes con uno o varios libros, época de ferias, de firmas… Yo, que ya no soy tan novata en esto, y que soy consciente de que el mercado editorial, en este instante, está muy saturado; con miles de publicaciones nuevas cada mes (que, por mucho que anotes en tu lista de deseos, necesitarías tres vidas para poder leerlas todas), solo deseo que, entre todas esas novedades que llegarán los próximos meses, tengáis la curiosidad, las ganas y el tiempo necesario para darle una oportunidad a Mara y a su maravilloso y liberador verano.
Podría daros un montón de motivos por los que deberíais leeros mi novela; adictiva, divertida, fresca, intensa…
Aunque prefiero deciros solo tres:
Si alguna vez habéis estado tan saturadas, que se os ha pasado por la cabeza dejar todo atrás (aunque solo fuera un fin de semana), y pensar solo en vosotras, tenéis que leer a Mara.Si adoráis coger un libro para entreteneros, sumergiros en él cada segundo libre, siendo conscientes durante la lectura de que, cuando terminéis, os dejará una resaca curiosa y una sonrisa enorme en los labios, tenéis que leer a Mara.Si queréis SENTIR , en mayúsculas, ese amor del bueno, seña de identidad de mi pluma, a ratos suave, a ratos salvaje, tenéis que leer a Mara.Espero haberos convencido.
Nos leemos…
December 31, 2023
El 2023 ha llegado a su fin
Este año no pensaba hacer balance, pero, al final, contar lo que he sentido por medio de estas líneas es como un ejercicio de autoayuda. Cerrar un año para enfocarme en el siguiente, así que, allá voy.
He vivido momentos malos, algunos más jodidos que otros, y algunos buenos, como supongo que os habrá pasado a la mayoría de vosotras. Durante estos meses he aprendido algunas cosas, a base de darme de bruces contra muros, y he desaprendido otras, en beneficio de mi salud mental, aunque, no os engañaré, desaprender es un verbo que me cuesta mucho más que el contrario. Y es que hay comportamientos tan intrínsecos y adquiridos, y estigmas tan mimetizados en nuestro interior, que despojarnos de ellos nos cuesta un verdadero triunfo. Mi filosofía es abrir más la mente cada día, no juzgar a los demás y procurar ser fiel, sobre todo a mí misma. La hipocresía jamás irá conmigo.
Este año he viajado a dos sitios que no conocía, Fuerteventura y Oporto, dos sitios nuevos que he añadido a mi cuaderno de viajes y que quizá, algún día, volveré a recorrer, porque ambos me han gustado.
He escrito 4 libros y he publicado 3.
He firmado un contrato con una editorial de las grandes otra vez, cuatro años después. Y he asistido al lanzamiento de un nuevo sello que tiene una pintaza alucinante, además, lo hice rodeada de autores increíbles, de esos superventas que eclipsan al resto. Compartir conversación y hasta taxi, ya fue la leche.
He leído 61 libros. He conocido la pluma de escritores nuevos y he caído en los referentes de siempre. He descubierto nuevas series. He visto Un amor, de Isabel Coixet, y he vuelto a enamorarme en una sala de cine. He escuchado mucha música, de varios géneros diferentes, porque siempre he tenido un oído abierto, como mi mente. Y he llorado más minutos de los que me gustaría, sola y durante los trayectos en mi coche.
Aun así, sé que no estoy en posición de quejarme, porque el balance sigue siendo positivo.
Por todo ello, daré la bienvenida al 2024 con muchas más ganas que nunca. Y con una ilusión acojonante.
Antes de despedirme, también os contaré mi lista de deseos para este año que comienza, que son sencillos y alcanzables, porque no soy yo de hacerme muchas pajas mentales.
Salud, para los míos, para mí y para vosotras.Llegar a más lectoras cada día.Tiempo para mí, de calidad. Que César me siga dando masajes en los pies por las noches. Que mis niños sean felices.Estar en la Feria del Libro de Madrid con M.Ideas bonitas para escribir historias de #amordelbueno.Más risas que lágrimas.Música que me inspireY por último, y no menos importante, que en el 2024 todo el mundo con el que tratemos ya haya hecho terapia.Feliz Año Nuevo para tod@s.
Nos leemos…


