Gracias por devolverme las ganas
La felicidad estaba aquí (a la distancia exacta) cumplió dos meses ayer. Y como me ocurre cuando publico novela, las primeras semanas son una mezcla de nervios e incertidumbre. Sin embargo, en esta ocasión, esa vorágine de sentimientos se ha visto apaciguada por la etapa vital convulsa que estaba atravesando. Puedo decir, y no es una frase trillada, al menos no en mi caso, que no me ha dado la vida para todo. He estado tan saturada mental y físicamente que he dejado que la novela caminara sola. ¿Me he equivocado? Probablemente. Pero lo cierto es que hacía siete meses que no publicaba, y todas sabemos cómo está el mundo editorial en la actualidad. Teniendo en cuenta además que regresaba a Amazon, con todo lo que eso conlleva. Y sí, el gigante americano también ha empezado a saturarse con muchísimos títulos nuevos cada día, (algunos de dudosa procedencia y baja calidad), por lo que cada vez resulta más complicado que una lectora encuentre tu historia.
Ahora, con la perspectiva que me ha dado el paso de estas semanas, y con la calma que me otorga tener algo de experiencia en el mundillo, os confesaré que, a pesar de que no haya tenido una fuerte acogida, la novela ha logrado su cometido, que no era otro que devolverme las ganas de seguir dándole a la tecla, porque la felicidad no siempre se traduce en números y en cifras de ventas. Así que quería daros las gracias por esto, porque siempre me apoyáis. Y gracias a vuestras valoraciones y a vuestras increíbles reseñas (todas muy positivas) he vuelto a recuperar la confianza en mí misma y en mi pluma, que se había visto algo mermada. Supongo que también debería de darle las gracias a Candela y a Rodrigo (y a Gracia y Lorenzo), porque sus historias, cocinadas a fuego lento, sin grandes dramas y ambientadas en un lugar mágico de mi Tierruca, os han conquistado el corazón.
Y para que veáis que soy sincera, buena prueba de esa ayuda tan bonita que me habéis prestado al leerme de nuevo es lo metida que estoy en la siguiente historia. Las ganas increíbles que tengo de afrontar este nuevo reto, saliendo totalmente (o parcialmente) de mi zona de confort, y el hormigueo que noto en las tripas y en los dedos cada vez que abro el #proyectoinspectora y me meto en la piel de mis nuevos protagonistas. Lucía y Yago.
Anotad sus nombres, porque mi intención es poder haceros partícipes del proceso de escritura y, de paso, poneros los dientes muy muy largos.
Desde ya deberías ir acumulando ganas, os aviso.
Nos leemos…


