Vuelve el vértigo
Una semana. Una semana es lo que falta para que el cosquilleo se instale de nuevo en mis tripas y la expectación me devore los nervios. Porque sí, aunque puede sonar ridículo después de quince novelas publicadas, exponer una creación tan íntima y personal a los ojos y a los corazones del público me sigue acojonando. Y más cuando con esta historia salgo de mi zona de confort y me adentro en un género nuevo como es la novela negra o novela policíaca (en este caso las dos categorías son válidas). Ahí, amigas, ahí todo se sobredimensiona, o al menos es lo que hago yo.
Por eso estos días me siento como si caminara sobre arenas movedizas. Tan pronto estoy ilusionada y feliz por el lanzamiento, como me muero de miedo mientras el síndrome de la impostora elevado al cubo me carcome por dentro. Y para que el cóctel sea increíblemente explosivo, recuerda que la ansias que habita en mí no ha aprendido a gestionar todavía las esperas.
Tic, tac. Tic, tac.
Menos mal que el próximo jueves empezaréis a despejar mis dudas y recuperaré parte de la calma.
Como os he dicho en otras ocasiones, todas y cada una de las historias que escribo son especiales, porque, en mayor o menor medida, todas tienen pedacitos de mí. Pero, de lo que estoy segura es que esta formará parte de ese club selecto dentro de mi propia bibliografía (digamos top tres) por muchos motivos.
El primero, porque ha sido un reto increíble para mí. Por eso, cuando conseguí poner la palabra fin me sentí muy orgullosa.
El segundo, porque la inspectora Báscones es un personaje fuerte e impulsivo (que piensa muy parecido a mí). Y tengo debilidad por estas protagonistas que se zampan el mundo desde que se levantan de la cama, pero que siguen teniendo un hueco enorme en el alma para cobijar sentimientos.
Y el tercero, porque, como fiel lectora del género, me ha encantado nutrirme e inspirarme con todo lo que he leído durante estos años hasta llegar aquí. Y espero, con toda la modestia del mundo haber sido capaz de plasmarlo en estas 362 páginas, sin que dejéis de apreciar mi auténtica esencia.
Me imagino que en redes ya habéis visto la sinopsis, pero, por si estáis despistadas, os la pongo a continuación:
Tamara Olmo es una chica de diecisiete años, hija de un exitoso empresario, que aparentemente tiene una vida perfecta y feliz. Cuando aparece muerta dentro de un contenedor en un polígono y la Brigada Especial de Delitos Avanzada se hace cargo de la investigación, se destapará su verdadera realidad, una bastante alejada de la que todos creían.
La inspectora Lucía Báscones se reincorpora a la BEDA tras una suspensión. El problema es que contaba con hacerlo sola y no acompañada por un nuevo miembro, del que no tiene ninguna referencia.
El oficial Yago Arrasate es el nuevo integrante de la brigada. Lleva poco tiempo destinado en Madrid y está impaciente por trabajar a las órdenes de la inspectora, de la que sí ha oído hablar. Lo normal cuando su fama le precede.
Una víctima demasiado joven.
Un presente engañoso.
Un pasado que verá la luz.
Y una inspectora fuerte e impulsiva que odia acatar órdenes, con algunas excepciones.
Espero que tengáis muchas ganas de saber más.

Y antes de irme, os dejo por aquí el enlace de Amazon.
Nos leemos…


