Dos meses de vuelo ininterrumpido

La catarsis que experimento cuando publico nueva novela es indescriptible y difícil de gestionar. Quizá por eso he tardado dos meses en ponerme delante del ordenador y escribir nueva entrada en este blog, que es otra de las herramientas que utilizo para comunicarme con vosotras y seguir dando rienda suelta a algunas letras. Cómo sabéis, lo compagino con la newsletter, en la que también suelo abrirme en canal. Así que si sois consumidoras de ambos formatos, gracias por soportarme.

Como os decía, llevo dos meses de vuelo ininterrumpido, donde la amalgama de sentimientos que se acumulan en mi pecho después de publicar es incontrolable. No solo son los nervios durante esos primeros días, también están las dudas sobre la acogida, las incógnitas sobre la aceptación que tendrá, y la preocupación por cumplir con vuestras expectativas, porque a mi novela número 16 ya se le presupone cierta calidad y estáis en todo vuestro derecho de exigirla. A todo eso hay que añadirle el ansia por conseguir llegar a lectoras nuevas, tarea muy complicada en estos tiempos que vivimos, con un mercado editorial sobresaturado. Además, siempre me bloqueo intentado gestionar el lanzamiento, porque cada vez es más difícil entender el algoritmo y llegar a donde necesito llegar. Menos mal que el chute de energía que me insufláis cuando recibo vuestros primeros mensajes o vuestras primeras reseñas positivas, me hace levitar.

Y como todo lo que sube baja, a medida que pasan los días, y la revolución por la novedad se calma, sufro una caída de sentimientos, durante la que me cuestiono todo. Empezando por si ha merecido la pena el esfuerzo, la ilusión depositada, la inversión económica realizada, las horas delante del ordenador y sobre todo, si realmente me llena todo esto que hago. Supongo que la respuesta es sí, porque no tengo intención de dejar de hacerlo, aunque haya días en los que piense que no tiene demasiado sentido.

Después de tantas novelas publicadas y de vivir en primera persona lanzamientos tan dispares, como bombardear por messenger hace 7 años para que leyerais a Lía, salir por primera vez con editorial en plena pandemia, subir en una mañana más de 3000 seguidores, gracias a una historia de Instagram de 8 segundos de MAS, con Si Nueva York suena, tú y yo bailamos, o firmar en la Feria del Libro de Madrid mi segunda novela con Planeta el año pasado, viviendo un momento único y por lo visto (según mi suerte), irrepetible, nada me va a detener.

Por eso sigo aquí, autopublicando de nuevo y teniendo como principal escaparate las redes sociales, tratando de hacer malabares para que no dejéis de leerme y devanándome los sesos para llegar a esas nuevas lectoras que aún no conocen mi universo de amor del bueno.

Y aquí seguiré. Porque tengo muy claro que todo lo que acabo de contaros me ha hecho convertirme en la escritora que soy hoy, sin obviar ninguna parte. Esta soy yo. Lacadelo. Porque todo ese bagaje ya forma parte de mí y probablemente, todas esas experiencias, buenas y malas, se perciban en cada palabra de cada frase de cada novela que todavía esté por escribir.

Espero que os quedéis a comprobarlo.

Nos leemos…

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Published on August 29, 2025 04:01
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