Calle Andersen - mi primer libro infantil
Copenhague, siglo XIX. Bienvenidos a un nuevo mundo de tecnología y descubrimientos. Un mundo donde se ha conseguido crear vida artificial. Y si, para ello, han de desaparecer unos cuantos niños de la calle, ¿a quién le importa? No tienen familias. Nadie va a echarlos de menos. Total, ¿quién iba a mover un dedo por salvarlos? Tú.
Todo empezó de la forma más inocente que pueda imaginarse. Cuando Sofía y yo nos conocimos, allá por 2008, descubrimos que teníamos el mismo cuento de hadas favorito: La Reina de las Nieves, de Hans Christian Andersen. La pregunta que siempre nos habíamos hecho ambas fue... ¿qué ocurría después? Gerda realiza un viaje que le cambiará la vida, que la hará más sabia y madura. Mientras Kay... Kay ya nunca será el mismo tras su paso por el castillo de la Reina de las Nieves. Es más, ¿podemos estar seguros de que no queda rastro del cristal en su ojo...? ¿Y si ese "trocito" de magia le ha conferido algún tipo de poder, alguna forma especial de mirar el mundo? La resolución del cuento de Andersen planteaba más preguntas que respuestas. Así que nosotras nos animamos a indagar en alguna de ellas, en clave de literatura infantil, y en clave de un subgénero que empezaba a interesarnos a ambas muchísimo por aquellos días, el Steampunk. El resultado es un libro que no esperaba ver publicado, y mucho menos en una editorial infantil y juvenil de tanto prestigio como La Galera. Si no recuerdo mal, terminamos de escribirlo alrededor de 2010-11. Ha tardado, por lo tanto, entre cuatro y tres años en ver la luz. Y desde entonces ha llovido lo suyo.
Desde entonces, por ejemplo, mientras nuestros queridos Kay, Gerda, Ada y Joachim esperaban pacientes su turno, Sofía aceptó un encargo muy especial de la pequeña editorial para la que trabajo: dar vida a un personaje que personificara nuestro amor por todo lo victoriano, lo misterioso, lo oscuro, lo distinto. El malvado James Moriarty fue el elegido, en una tarde de meriendas y té que pasará a la historia de Ediciones Nevsky. Creo que no exagero si digo que Sofía ha creado un personaje perfecto, el que tal vez sea su mejor personaje infantil hasta ahora, y que ha escrito una serie maravillosa, para niños y no tan niños.
¿Existiría La calle Andersen sin el pequeño Moriarty? Creo que sí. ¿Existiría Moriarty sin La calle Andersen? Eso ya no lo sé. Porque, en cierta manera, La calle Andersen fue el primer proyecto conjunto que nos animó a colaborar en más cosas, especialmente dentro del ámbito de lo infantil. La experiencia había sido muy buena. Ahora, se repetiría de una forma un tanto distinta, ya que yo me encontraba muy centrada en "rescatar" la pequeña editorial, y en mi papel como editora. Fue una suerte que Sofía aceptara colaborar con nosotros, y fue una suerte todavía más grande que publicara la serie con nosotros. Porque Moriarty nos salvó, no exagero.
Una pregunta más, y una respuesta más: ¿Cómo se escribe a cuatro manos? Con mucha paciencia. Y conociéndose muy bien. Creo que no lo habríamos hecho si no hubiéramos intuido ambas que nuestra forma de pensar y de trabajar era muy similar. En esas circunstancias es mucho más sencillo de lo que pueda parecer.
Se publica estos días, por fin, La calle Andersen. La espera ha terminado. Ojalá disfrutéis leyéndolo tanto como nosotras disfrutamos escribiéndolo.
La calle Andersen, Sofía Rhei y Marian Womack (Barcelona: La Galera, 2014) 978-84-246-5239-5, 240 pp. (a partir de 9 años)
#CalleAndersen
Published on October 10, 2014 10:17
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