Tuve que releerla para hacer un trabajo de la facultad y volví a disfrutarla como antes. Es una obra muy entretenida, te engancha y querés saber qué va a pasar con Stockmann y el balneario. Obvio está llena de social commentary pero está bien hecho y lo mejor es que el protagonista, que se supone que debería ser un héroe idealista, no lo es y en cambio es un personaje ambiguo, terco, obstinado que por momentos hasta parece engreído. Es una lectura rápida y un buen ingreso a lo que son las social problem plays que tan bien desarrolló Ibsen.