Ya han pasado dos años desde la desaparición de Juliana. Su mamá, Mirta, y sus hijas, Tania y Cielo, nunca dejaron de esperarla, pero la policía le dedica cada vez menos recursos a su búsqueda y, aunque se aferran con uñas y dientes a sus esperanzas, se les escurren lentamente a través de sus dedos. A la fuerza, intentarán aprender a convivir con su ausencia, con su silencio, con su sombra.
No se habla suficiente de las violencias hacia las mujeres y de a dónde van o qué hacen con las desaparecidas, pero mucho menos se habla de qué sucede con los y las que quedan, aquellas personas que las amaron y deben tratar de seguir con sus vidas una vez que ya no están.
libro más que actual, me llegó bastante y me gustó como todo se conectó al final y como es una historia de las tres generaciones de mujeres, unidas en una
"Una noche, de pronto, luego de una pesadilla, se sintió perseguida por un nuevo miedo: olvidarla"
Una historia que te va a llegar al corazón y también te hará reflexionar, suspirar, sufrir, morir de intriga, y sobretodo SENTIR desde lo más lindo hasta lo más cruel...
Conocemos a través de los ojos de Tania, la hija mayor de Juliana, y su familia cómo viven (o sobreviven) a su ausencia y el no poder saber absolutamente nada de ella, teniendo esperanza si, pero también resignación por momentos.
Tenemos la chance de conocer el pasado de esta mujer que pasó por tantas cosas, y que, de repente, se la llevan, cortando su vida de un segundo para el otro, sin derecho y sin poder despedirse.
Además, las personas que quedan del otro lado se van redescubriendo en muchos sentidos, solas pero también acompañadas; y tomando decisiones trascendentales y necesarias.
Se me estruja el corazón en todo momento, necesitaba llegar hasta el final y saber qué pasó realmente. ¿Esa respuesta llegará? Te invito a conocer más leyendo esta historia basada lamentablemente en algo tan real y palpable.
Juliana y su familia se quedarán por siempre en mi mente, gracias a su autorapor plasmarlas de una manera tan clara, respetuosa, pero a la vez directa y transparente.
El tiempo pasa y la desaparición de Juliana continúa siendo un misterio. Tania y Cielo se encuentran sin su madre. Mirta, sin su hija. Se la han arrebatado de sus vidas y dejado un vacío enorme en ellas. La causa se encuentra parada. Nadie pueda darles una respuesta.
Al principio, la noticia se había difundido por todos los medios de comunicación, pero no se produjo ningún avance. Hubieron personas dispuestas a ayudarlas y a salir a las calles para exigir la aparición con vida de Juliana, pero también estuvieron quienes juzgaron a la víctima y la culpabilizaron.
En el presente, la familia no pierda la esperanza de encontrarla, incluso cuando la justicia no opera como debería y el panorama se muestra desalentador.
Leí esta historia con un nudo en la garganta porque refleja una realidad. Porque los casos de desapariciones forzadas y femicidios siguen aumentando. Muchas familias enfrentan exactamente el mismo dolor y la misma incertidumbre que nuestras protagonistas todos los días.
Es un relato muy crudo y genera mucha impotencia, pero también nos encontramos con momentos de luz y de ternura. La fortaleza de Tania, la perseverancia de Mirta y el vínculo inquebrantable entre ambas muestran que, incluso en las circunstancias más difíciles, el amor y la unión pueden ser un refugio.
me pareció una lectura súper interesante. me gusto que cada personaje tuviera su propia historia personal, incluso los secundarios, pero que después de alguna manera todo se uniera al final.
creo que es un libro súper actual y relevante, sobre todo en estos tiempos que corren.