Buscar las razones del mal y del sufrimiento inútil que nos circundan sigue siendo un asunto acuciante en nuestros días. Lo ha sido siempre. Pero hoy resulta más alarmante la especial visibilidad del mal y la tibieza de las respuestas al mismo. Las imágenes del horror nunca antes habían sido tan ampliamente difundidas –campos de exterminio, de refugiados, hambrunas evitables, terrorismo globalizado– y, sin embargo, nuestra posición teórica ante él nunca ha sido tan débil, a pesar de que Hannah Arendt señalase que la gran cuestión de la vida intelectual de Europa tras la experiencia de la Segunda Guerra Mundial no podía ya ser otra que la del mal.
Pero si el siglo XX tiene el distintivo de dos guerras mundiales, de los totalitarismos de derecha e izquierda, de Hiroshima y el Gulag, de Auschwitz y Camboya, desde 1982 la lista de la barbarie no deja de agrandarse. Parece que carecemos de un discurso lo suficientemente profundo, rico y sutil como para captar lo que experimentamos. En lugar de ese discurso necesario, ha sido un activo fundamentalismo religioso e ideológico el que ha hecho suya toda una retórica del mal para identificar al enemigo como aquello que debe ser extirpado con violencia.
Esta obra revisa distintos planteamientos y respuestas dados por nuestra tradición cultural a la cuestión del mal. Recoge los análisis de una serie de estudiosos que, en el contexto de un curso de verano de El Escorial, tuvieron la ocasión de acercarse a ese problema con los útiles que la filosofía de la religión, la metafísica, la ética, el feminismo filosófico o la literatura nos proporcionan. Su contenido, en suma, es de interés general para estudiosos de filosofía y de ética; pero también para todo aquel que quiera reflexionar sobre el así llamado problema del mal, una cuestión con una larga tradición y de amplio significado y alcance.
Javier Muguerza Carpintier (Coín, Málaga, 7 de julio de 1936-Madrid, 10 de abril de 2019) fue un filósofo español dedicado a la docencia universitaria. Discípulo de José Luis López Aranguren y José Ferrater Mora. La influencia de Kant y G. Habermas se refleja también en su pensamiento, que conocemos a través de su obra.
Obtuvo en 1972 la cátedra de Fundamentos de Filosofía en la Universidad de La Laguna en Tenerife, Islas Canarias, y en 1977 la de Ética y Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Posteriormente fue director del Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (1986-1990) y en 1990 fundó con un nutrido equipo la revista de filosofía moral y política Isegoría, de la que ofició de director durante más de veinte años. Catedrático de Ética en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de Madrid (1979-2006), de la que en sus últimos años fue profesor emérito.