La estancia oscura es un libro peculiar, una rara avis inclasificable imposible de medir por los baremos de la novela fantástica ni por los de la novela realista convencional. De hecho, estoy seguro de que más de uno que se haya enfrentado a esta novela habrá acabado desconcertado, y pongo la mano en el fuego a que se debe a la efusiva reseña que hiciera Lovecraft de la novela en su ensayo El horror sobrenatural en la literatura. He estado tentado de citar al maestro, pero la decencia para con los lectores vírgenes, que serán los más, me ha obligado a reprimirme.
Y es que Lovecraft, cabrón, ¡en un párrafo destripas toda la novela!
Aparte de los destripes, no considero que la reseña sea util al potencial lector. Lovecraft destaca está novela por su componente fantástico terrorífico, lógico dado que su ensayo es un compendio que recoge todas las obras meritorias adscritas al siniestro género. Sin embargo, dicho componente de terror sobrenatural es mínimo y queda reducido a un segundo plano hasta el último acto, que es el único que Lovecraft referencia.
La estancia oscura parte de una premisa a caballo entre lo fantástico y lo delirante, en el sentido en que la explicación racional es plausible: un anciano magnate está decidido a empeñar sus últimos años y toda su fortuna para sufragar sus experimentos psicológicos, que tienen por objetivo lograr acceder a sus recuerdos ancestrales, a una memoria genética que le permita recordar y experimentar las vivencias de sus antepasados. Para ello, el magnate recurrirá a objetos, perfumes, melodías e imágenes que estimulen sus sentidos y entreabran esas puertas de la percepción lo suficiente para poder captar retazos de esas experiencias pretéritas. A esta empresa está sacrificando su vida y su patrimonio, pero también la vida de todos los que lo rodean, inmersos a su vez en el influjo de estos experimentos que, conforme progresan, van tornándose más y más siniestros. Sin embargo, el protagonista no es este magnate, sino Oscar, un músico contratado por éste para ayudarle en esta espeleología mnemónica. Oscar es quien cuenta la historia en primera persona, y quien irá siendo manejado por los distintos miembros de la familia: la hija, primero, de la que se enamorará; la madre, segundo, que aparenta ser la típica mujer florero infeliz y hastiada pero que pronto se descubre como una conspiradora; y, por encima de todos, el magnate, a cuya vida ha ligado su cordura. Esta es la verdadera trama de la novela: las distintas intrigas que van sucediéndose en la casa y cómo Oscar se verá involucrado en todas ellas.
Es evidente que esta trama folletinesca no iba a interesar a Lovecraft, del mismo modo que no le interesaba el dramón gótico de clásicos como Los misterios de Udolfo. Pero, como he dicho antes, el componente sobrenatural siempre está ahi, agazapado, y su presencia se manifiesta en un enrarecimiento progresivo de la atmosfera y las relaciones interpersonales. El escenario ayuda mucho, pues la decadente mansión solariega, aislada, sin apenas servicio y prácticamente desahuciada, es perfecto reflejo de lo que estos experimentos suponen para quienes la habitan. El no saber nunca exactamente si los avances son reales o imaginarios también refuerza esta atmosfera alucinada. Para cuando llega el final, en el que magnate y narrador se encierran en la estancia oscura a que se refiere el título, el lector ya está condicionado a creer a pies juntillas los resultados de los experimentos. Y es que, al final, si es posible retornar a estados evolutivos previos a través de la conciencia; pagando un precio, por supuesto. No es de extrañar que este climax interesara tanto a Lovecraft y los suyos, y es posible rastrear su influencia en, por ejemplo, Los sabuesos de Tindalos de Belknap Long, cuya premisa es idéntica la de esta novela, o Del más allá de Lovecraft, con un enfoque más científico que fantástico.
Quienes se animen a leer esta novela, recuerden que no se trata de una obra de terror al uso y que éste solo es manifiesto al final. Esta es una novela psicológica, cuya trama principal sigue la degeneración psicológica de Oscar y las artimañas que se están orquestando para deponer a este patriarca iluminado. Para disfrutar del climax final hay que leer una novela totalmente diferente, en ocasiones ardua de leer, pero en absoluto despreciable.