El milagro de mindfulness era al principio una larga carta. El monje budista Thich Nhat Hanh fundó, en la década de 1960, la Escuela de la Juventud para el Servicio Social ―establecida en el sur del Vietnam en 1974― como un resultado del «budismo comprometido». Dicha escuela atrajo a jóvenes comprometidos que ayudaban a reconstruir los pueblos bombardeados, enseñaban a los niños, establecían centros de atención médica y organizaban cooperativas agrícolas. Sin embargo, estos métodos de reconciliación fueron malinterpretados, por lo que Thich Nhat Hanh escribió esta carta desde su exilio en Francia para recordarles la disciplina esencial consistente en seguir la respiración para sustentar y mantener un estado consciente y sereno, incluso en medio de las circunstancias más difíciles. En esta bella y lúcida obra, el maestro zen Thich Nhat Hanh nos ofrece unas emotivas anécdotas y unos ejercicios prácticos para aprender el arte de mindfulness, que nos invita a estar despiertos y plenamente atentos. Nos recuerda que cada momento ―al lavar los platos, al ponernos al teléfono o al pelar una naranja― nos ofrece una oportunidad para conocernos con más profundidad y gozar de una mayor paz interior
Thích Nhất Hạnh was a Vietnamese Buddhist monk, teacher, author, poet and peace activist who then lived in southwest France where he was in exile for many years. Born Nguyễn Xuân Bảo, Thích Nhất Hạnh joined a Zen (Vietnamese: Thiền) monastery at the age of 16, and studied Buddhism as a novitiate. Upon his ordination as a monk in 1949, he assumed the Dharma name Thích Nhất Hạnh. Thích is an honorary family name used by all Vietnamese monks and nuns, meaning that they are part of the Shakya (Shakyamuni Buddha) clan. He was often considered the most influential living figure in the lineage of Lâm Tế (Vietnamese Rinzai) Thiền, and perhaps also in Zen Buddhism as a whole.
Me ayudó mucho a aprender a calmar la mente y a aceptar las emociones. Jamás hubiera creído que tantas cosas se pueden sanar con el simple de hecho de observarlas sin juicio. Las últimas páginas se me dificultaron, se puso todo muy filosófico y no logré conectar con todas las enseñanzas, sin embargo me encantó y estoy segura de que si en algún momento de mi vida necesito volver a leerlo encontraré nuevas enseñanzas, diferentes a las que pude entender en esta primera lectura.
Empieza con buenas lecciones para llevar una vida en la que uno está realmente presente...aunque desgraciadamente los últimos capítulos sobran, ya que repite continuamente las mismas frases en diferentes contextos cotidianos como si de una oración o un rezo se tratara (que seguramente fuera a propósito con algún tipo de fin psicológico pero a mi me ha parecido cansino e innecesario).
ha sido una lectura diferente, quizás es un libro asincrónico, es una guía espiritual y puedes abordar el punto que sientas que necesitas en diferentes momentos.
La razón por la cual medito. Meditar parece fácil, pero meditar correctamente es de las cosas más difíciles en la vida. Un manual de meditación con una secuencia de cartas para jóvenes.