Aunque se lee fácil, es una historia que resulta un poco irreal a pesar de ser real. Parece ser que la mayoría de obras de esta autora narran sus experiencias como madre de acogida temporal. Ella y su marido John decidieron ser foster parents tras ver un anuncio y, aunque no sabían muy bien qué esperar de esto, se ve que les fue bien, ya que han pasado décadas ejerciendo como padres de acogida. En “Cut”, Cathy narra lo que ocurrió con Dawn, la segunda menor a la que acogieron.
Antes de empezar a hablar del libro en sí, me gustaría comentar algo que me planteé durante la lectura: ¿es correcto que alguien cuente lo que ha vivido como padre/madre de acogida? A menos que los menores que han sido acogidos lo autoricen cuando sean adultos, no veo bien invadir su privacidad narrando detalles personales de sus vidas. Cathy Glass no es la única que tiene libros de este estilo, así que no la estoy demonizando a ella en concreto, sencillamente es que creo que lucrarse con libros así es algo que podría ser cuestionable. En todo caso, quiero aclarar que la puntuación que le he restado a “Cut” no se debe a esto, tengo otras razones que expondré a continuación.
Al ser vivencias supuestamente reales, lo que ocurre no se puede valorar igual que si fuera ficción, pero no puedo evitar sentir que Cathy se describía a sí misma como una mujer demasiado perfecta. Tal vez ella realmente es así, pero es que resulta surrealista la actitud que tiene con Dawn en ciertos momentos.
Dawn tiene 13 años y llega a casa de Cathy y John porque su madre no se ve capaz de hacerse cargo de ella. A Cathy y a John no les explican las razones exactas, pero Cathy cuenta que es que eso era lo normal en esa época porque el sistema de acogida tenía bastantes carencias en lo referente a informar a los foster parents (el libro es de 2008 y lo que se cuenta ocurrió unos 23 años antes). Dawn da la impresión de ser una adolescente muy educada y nada problemática, pero pronto se descubrirá que es sonámbula, que miente y que no se le da nada mal causar problemas y quedar siempre como una víctima.
Lo de ser sonámbula no es un defecto, el problema es que lo que hace mientras está sonámbula te deja claro que hay información relevante sobre ella que se está ocultando. Por cómo lo describe Cathy, a mí me parecían increíblemente siniestras las “excursiones” nocturnas de Dawn, pero ni Cathy ni su marido querían hablar mucho con ella sobre el tema. Bueno, no querían hablar de nada. Todo se solucionaba con frases en plan “no pasa nada, mi amor, intenta no volver a hacer x cosa”. Yo no voy a negar que Dawn tenía un pasado doloroso, ya que eso se desvela al final, pero no por eso se le debería haber consentido todo.
Dawn hace lo que le da la real gana y Cathy se lo permite queriendo dar a entender que es que no quiere invadir su privacidad (lo de contarlo luego en un libro vamos a pasarlo por alto, debe de ser que está muy mal ponerle límites a un menor, pero luego contárselo al mundo es fantástico) ni que Dawn se ponga nerviosa.. No quiero ahondar en los problemas que causa Dawn ni en los problemas psicológicos graves que tenía porque eso supondría contar todo lo que ocurrió, solo diré que Cathy no evitó algunas cosas porque no quiso, bastaba simplemente con que no diera a entender que es que ella quería confiar en Dawn y por eso no actuaba. Puedes perdonarle un error a una persona, dos también, pero a la tercera ya te deberías plantear tomar medidas, y más aún si esa persona está poniendo en riesgo su salud. Cathy nunca pierde la paciencia, todo lo perdona y desprende amor pase lo que pase… perdonadme, de verdad que sí, obviamente no conozco a Cathy Glass en persona y no sé si es así, pero es que no me lo creo. Todo el mundo tiene un límite y su eterno buen humor y optimismo me resultaron falsos. Mientras que ella se pinta como un ser perfecto, de su marido sí que describe momentos en los que él quería tirar la toalla. No es que lo ponga como un ogro, John también es un ejemplo de la paciencia, pero tiene más reacciones “lógicas” a lo que Dawn hace.
A esto hay que añadirle que Cathy y John habían tenido un bebé poco antes de que Dawn llegara y que determinados comportamientos extraños de Dawn podían afectar al niño, así que más me extraña la infinita paciencia que tuvieron y que obedecieran ciegamente a la trabajadora social encargada del caso de Dawn, la cual poco más que les dice al matrimonio que le den un sueldo a Dawn y que la traten como si fuera la huésped de un hotel.
Le doy un 2/5 porque, a pesar de que me parece poco creíble lo que se cuenta y de que veo graves fallos en la forma de actuar de Cathy y de los servicios sociales, la lectura me pareció amena y nunca tuve ganas de abandonarla debido a que supo intrigarme lo suficiente como para querer saber cómo iba a acabar todo. Si no fuera por eso, le daría el 1/5.