Un erudito de Tombuctú, Aziz, viaja a España en busca de ayuda para salvar la fabulosa biblioteca de manuscritos que sus antepasados han logrado conservar milagrosamente a través de los siglos. Artafi, una joven arqueóloga, se dispone a ayudarlo en la tarea. Inexplicablemente, Aziz debe regresar con urgencia a Tombuctú y Artafi, sin esperarlo, se ve sumergida en una vertiginosa investigación que la llevará, a través del desierto del Sahara, de las antiguas rutas caravaneras y de las ciudades perdidas de Mauritania, hasta la Curva del Níger, una de las zonas más hermosas y enigmáticas del planeta. Mientras esto ocurre, decenas de organizaciones de jóvenes musulmanes sueñan con recuperar las grandezas del islam y la memoria de al-Andalus. Un al-Andalus del que Artafi desconoce casi todo, y que va descubriendo a medida que profundiza en el misterio de la desaparición de los manuscritos. El lector quedará atrapado, desde sus primeras líneas, en esta trepidante aventura que trenza el suspense y el riesgo con la historia, los viajes, la cultura, las costumbres de la gente del desierto y el actual choque de civilizaciones.
No he podido terminarlo. Un autor masculino que estereotipa las emociones de todas las mujeres así como reproduciendo “nuestro” comportamiento en una sola mujer no merece mi respeto.
En mi opinión la historia está un poquito cogida con pinzas, digamos que me cuesta creérmela, pero está muy bien contada y sobre todo me ha encantado la parte que corresponde al desierto. Por cierto, que chica tan lista y que chicos tan torpes.