Terriblemente aburrido y absurdo, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, es la peor segunda parte de algún libro que haya leído en mi vida. Y es que a diferencia que su predecesora, todo un derroche de imaginación, esta secuela se convierte en algo difícil de leer, en especial si no te gusta el ajedrez.
Lewis Carroll es el célebre autor de esta obra. Escritor y matemático, Carroll alcanzó la fama con “Alice in Wonderland” (o Alicia en el País de las Maravillas en español) un maravilloso cuento sobre una niña que viaja a un País muy peculiar, viviendo grandes aventuras en el proceso. Como escritor, Carroll es simplemente magnífico. Posee un estilo refinado, sencillo y con una notable ejecución, usando en el camino una prosa lenta, algo liosa y con un buen desarrollo, un lenguaje lleno de lirismo y terminología propia y unas brillantes descripciones que te hacen sentir como si estuvieras realmente allí, al lado de Alicia. Sin embargo, los personajes son harina de otro costal. La protagonista, presenta muy poca o nula evolución respecto al libro anterior. Se han eliminado personajes emblemáticos y los que quedan, resultan bastante pobres y pesados.
En A través del espejo, nos volvemos a encontrar con una Alicia algo más mayor, pero definitivamente sigue siendo una niña perezosa y caprichosa que se aburre con facilidad. Es por ello que decide “cruzar” el gran espejo del salón y ver que es lo que encuentra por ahí. Lógicamente, la sala tras el espejo, es idéntica al salón de su casa aunque los muebles están situados al revés. Cuando Alicia sale al mundo, descubre que está inmersa en una partida de ajedrez y, para poder escapar de este mundo, debe convertirse en una Reina. A diferencia de la primera parte, Carroll aquí nos deja clara la intención de introducirnos en una partida de ajedrez. Así que asistimos a los movimientos de Alicia por el tablero, acompañada de personajes estrafalarios, peculiares y con un sentido del humor, sorprendentemente negro para el tipo de historia que trata. Es obvio que la confusión en la historia, los dobles sentidos y el desagradable humor inglés que destila la obra, no la hacen apta para niños, aunque dudo de que los adultos la encuentren de su gusto.
Mi edición del libro se completa con “La caza del Snark”, una especie de poema enormemente largo que carece de cualquier sentido y que nos presenta a un capitán y su tripulación tras el Snark, una especie de criatura mitológica envuelta en una serie de leyendas sobre su cacería a cual más estúpida y desconcertante.
Definitivamente, A través del espejo, pierde todo aquello que hacia que Alicia fuera especial. Esta obra demuestra que aquel dicho de “segundas partes nunca fueron buenas”, es una absoluta y completa verdad. ¿En qué estaba pensando Carroll cuando la creó? Tal vez su talento, como la propia Alicia, cruzó el espejo y allí se quedó, atrapado en un mundo raro y desconcertante.