La historia de Sara, una de las grandes matriarcas bíblicas, puede leerse en el libro del Génesis, concretamente en los capítulos 12-23. Mediante la hermenéutica de la imaginación creativa, Ana Unzurrunzaga recrea la trama narrativa, apoyándose en la exégesis y el contexto de los textos bíblicos, para releer, desde el punto de vista de Sara, uno de los relatos fundacionales del Pueblo de Dios. Sara es mucho más que la mujer de Abrahá es matriarca de un pueblo, pues en ella y en su maternidad se cumple la promesa de Yavé a Abrahán, constitutiva de la Alianza.
Es un gran libro que abre la puerta a conocer la historia de Sara. Te hace ver la voluntad del Señor en aquellas historias, el significado de las decisiones, pero se relata en primera persona como si fuera Sara la que escribe el libro. Esto provoca que Sara use un lenguaje actual y declare y comparta sentimientos y emociones que la autora no justifica citando ni el libro del Génesis ni ningún otro. Como historiador, me es extraño e incorrecto esta manera de traer la vida de un personaje a la actualidad y por ello ciertas situaciones me han resultado extrañas y sin sentido. Quizás sea que me falta mucho conocimiento teológico y pastoral para entender la motivación y el acierto de la autora para realizar este libro de esta manera, pero eso no cambia cuales son mis conclusiones en este momento.
Un gran libro para abrir la puerta a conocer a Sara, pero nada más.