El pecado original de Takopi, Taizan 5
Traductor: Manel Vázquez López
Takopi es un pulpo rosa alienígena que viene del planeta Happy, una utopía donde ser feliz es posible y hasta gratificante, y desde el que llega con la ilusión de hacer sonreír a Shizuka, una joven de 9 años que sufre bullying y que, cuando llega a casa, solo encuentra consuelo en Chappy, su perro pastor, ya que su padre la abandonó y su madre pasa los días fuera de casa, trabajando en un bar de alterne.
Con semejante premisa, el lector queda bien avisado de que la felicidad de Happy no va a extenderse al mundo gris de Shizuka, Marina (su acosadora y víctima de maltrato infantil y violencia de género) y Azuma (un chico inteligente, tímido y acomplejado porque su madre lo compara con el superdotado de su hermano). Pero el trauma supera las expectativas. Los días en el colegio, para Shizuka, se suceden entre insultos, robos, golpes y mensajes de odio escritos en el pupitre (“muérete”, “basura”. Ningún adulto hace nada: los educadores son los grandes ausentes en esta historia, que no esconde su crítica social. El arte estupendo de Taizan 5 es de un realismo sucio: dibuja ríos de las lágrimas, chorros de sangre y miradas de gorgona en niñas que ni siquiera han alcanzado la adolescencia. La rabia y la violencia de la infancia explotan en las páginas de Taizan 5, y el pobre pulpito, que de bueno y cuqui resulta insoportable, poco puede hacer para detener una serie de catastróficas desdichas. Pero quizás se trate de eso, pareced decirnos el autor: a veces, querer corregir el camino en aras de la felicidad absoluta no hace más felices a los demás. Hace falta observar y escuchar antes de juzgar o de aplicar cualquier terapia.
El pecado original de Takopi es una lectura agridulce. Es cierto que el realismo de la obra se ve amortiguado, para bien o para mal, por sus momentos cómicos y por el constante tono hiperbólico; no obstante, consigue dejar huella, hacer reflexionar sobre los papeles del acosador y el acosado, o del simple chico que parece perfecto, pero que sufre maltrato psicológico en su familia. El toque de ciencia ficción funciona, a mi parecer, solo parcialmente, ya que el tema del viaje en el tiempo está mejor llevado en el primer tomo que en el segundo. Pero, en su conjunto, Takopi sabe transmitir dulzura y agonía en los temas que trata, con un arte que no te deja indiferente.