Divertido, gracioso, de ágil lectura.
Es la clásica historia veraniega donde las vacaciones no salen como esperas, y piensas que se convertirán en una catástrofe, pero se terminan transformando en el mejor verano de tu corta vida.
No carece de clichés, pero eso a mí no me molesta.
Me entretuvo mucho, pero tuve mis conflictos con la novela: preadolescentes de 14 años jugando a ser adolescentes de 17/18 y relacionándose estrechamente con estos. Esto no dejaba de incomodarme. La historia es bastante “sana” o al menos en apariencia, porque hay ciertas cosas que se toman muy a la ligera: el despertar sexual, el inicio de la vida adulta.
No quiero parecer una persona conservadora o estricta, porque nada más alejado de la realidad. Tampoco es que me tome muy en serio el tema de las edades porque sé que eso es un concepto muy relativo. Pero estamos hablando de muchachas de 14 años, que aún piensan casi como niñas, relacionándose con gente que ya es casi adulta y que ya vivió ciertas cosas que las anteriores aún no. Me estoy esforzando por no hacer spoilers, pero para que me entiendan: Cándida, la protagonista, tiene 14 años, pero para caer bien, finge casi todo el libro tener 16, y se relaciona con chicos de 17 que están por cumplir 18. Y estos la tratan como tal.
Más allá de eso, la novela es divertida, y se lee de una sentada.