Distinguir claramente en sentido moral lo bueno de lo malo y alcanzar por lo tanto la visión de su esencia ha sido siempre, pues, uno de los empeños de la filosofía y no otro es el objeto de este ensayo. En una época que, aunque ya no duerme, no acierta a despertar del imposible sueño nietzscheano de ver vivir al hombre más allá de lo bueno y de lo malo, este escrito de Reiner despejará la vista a los que quieren ver.
Estuve en un seminario de ética con Juan Miguel Palacios, quien ha realizado la introducción y es el autor de la traducción de este libro de Hans Reiner. Recuerdo que me sorprendió ya entonces sus esfuerzos por sobreponerse a su naturaleza más bien tímida y esquiva, tal vez intentando sobrellevar el peso de la figura de su padre, Leopoldo Eulogio Palacios, una sombra densa, que imagino temible y castrante. Sin embargo, Juan Miguel, fue un buen ponente que nos introdujo en el libro de Arthur Schopenhauer, "Sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente", exhibiendo por aquel entonces un sincero y apasionado interés por todo lo relacionado con la moral y la ética.
¿Cómo movernos por este laberinto de las decisiones morales a las que tenemos que hacer frente cada día? ¿Cómo diferenciar entre bueno y malo? ¿Cómo saber que estamos tomando la decisión correcta y la mejor moralmente? En "Bueno y malo", Reiner nos ofrece una breve guía para intentar salir airosos en este tipo de situaciones. Sin embargo, saber elegir entre lo bueno y lo malo tenía mayor trascendencia cuando estaba en juego la salvación o la condena de nuestra alma; o, incluso, en otros tiempos en los que se creía en el eterno retorno donde cada decisión que tomamos, cada acción que realizamos, se repetirá eternamente, sin cambios ni variaciones.
Hoy en día son pocos los que "se comen tanto la cabeza" a la hora de tomar una decisión, no merece la pena la frustración, el esfuerzo, la ansiedad que en ocasiones nos producen estos intentos por dilucidar lo correcto, para la poca recompensa que obtenemos, cuando no el oprobio, la marginación y la incomprensión con que a veces la mayoría juzga a quienes se mantienen firmes en sus posiciones morales. Tal vez, solo por eso, merece la pena leer este libro.
«Cuando estos valores se nos presentan como existiendo en la realidad, esa exigencia o exhortación se refiere a que no atentemos contra ellos. Cuando su existencia parece amenazada, se nos exhorta a protegerlos en la medida en que podamos hacerlo. Finalmente, cuando advertimos que tales valores faltan en la realidad, nos vemos exhortados a causar en lo posible su realidad».