La acción de la novela es más bien la evolución de los personajes. Tomás es un arquitecto jubilado, separado de su mujer, viendo todo el día la tele. Decide emprender un viaje para ver el palacio de Potala en el Tíbet, que simboliza el lugar donde se encuentra sentido a la vida.
La novela gira en torno a una familia cuyas vidas han sufrido cambios profundos y decididos. Tomás, un arquitecto retirado, está cansado de la rutina y de sentirse inútil tras su jubilación. Decide escapar de su vida en Barcelona para buscar un “palacio inalcanzable” (su sueño simbólico) y termina instalado en un pequeño pueblo del Ampurdán (Costa Brava), donde empieza a crear una nueva existencia lejos de las presiones de la ciudad.
Su hijo, Ricardo, un abogado de mediana edad que atraviesa su propia crisis tras romper con su pareja (Clara) y sentirse agotado de su trabajo y de su vida, decide ir al pueblo para traerlo de vuelta, empujado por la preocupación y por la insistencia de su madre.
También aparece Cristina, la exmujer de Tomás y madre de Ricardo, que al principio se encarga de convencer a Ricardo de que vaya a buscar a su padre. A medida que la historia avanza, ella también se ve influenciada por la calma del pueblo y por sus propios sentimientos hacia Tomás y hacia su pasado.
En su estancia, Tomás y Ricardo conocen a distintos personajes del pueblo que influyen en su transformación personal:
Lola, la dueña de una pensión algo arisca y única, que representa la vida alterna fuera de la vida convencional urbana.
Marcelo, un hombre fascinado por la literatura, y su esposa Paquita, que a pesar de ser ciega cultiva las rosas más hermosas y tiene una perspectiva profunda sobre la vida.
María, una joven taxista que está a punto de casarse, segura de que puede amar pero que lucha con la idea de comprometerse plenamente.
Daryna, una prostituta del Este que, a pesar de sus dificultades, muestra otra forma de afecto y humanidad.
Bárbara Baldova, una millonaria italiana que vive en una mansión con su mayordomo y cocinera napolitanos y que planea construir una ciudad para artistas, donde también participan Tomás (como arquitecto) y Ricardo (como abogado).
A través de estos encuentros, Tomás y Ricardo van reinterpretando sus propias vidas: Tomás deja atrás parte de su frustración y descubre una nueva forma de estar en el mundo; Ricardo se replantea qué es lo que realmente quiere, alejándose de la rutina y recuperando la ilusión por vivir con mayor autenticidad.
La novela reflexiona sobre el amor, el miedo, la reconciliación familiar y la búsqueda de sentido, mostrando que “todo eso que tanto nos gusta” es, al final, la suma de momentos sencillos, relaciones humanas profundas y el valor de vivir sin miedo al juicio o al fracaso.
1. Tomás
Busca el “palacio de Potala”, un sueño simbólico de realización personal.
No llega físicamente al Tíbet, sino que se establece en un pueblo del Ampurdán (Girona).
Encuentra paz interior, nuevas amistades y formas de vivir más auténticas.
Lección personal: la verdadera felicidad está en la sencillez, la libertad y las relaciones humanas.