4.5/5 Estrellas
Mira tú por donde que lo que esperaba encontrar en la "Saga de los Longevos-La vieja Familia" de Saénz de Urturi, me lo he encontrado en este gran libro escrito por un de los grandes de la CF, y más de 20 años antes, ya que fue publicado por primera vez en 1989.
Aquí tenemos a nuestros longevos, que no inmortales, ya que no pueden morir por causas naturales, pero si por cualquier otro avatar o situación en la que se vean involucrados: heridas, accidentes, venenos......tampoco pueden transmitir su "poder" a sus descendientes, por lo que de tener descendencia la verán morir irremisiblemente.
Van surgiendo a lo largo de la historia, no se sabe muy bien porqué, un cúmulo de mutaciones y felices casualidades biológicas alumbra a estos especímenes humanos, que en un momento dado de su crecimiento, normalmente antes de los 30 años, dejan de envejecer. El autor no profundiza en las posibles causas de esta inmortalidad.
Cada varios millones de nacimientos, surge un "inmortal". Uno nace en el Tiro, en el apogeo de la civilización fenicia. Otro en la China de la usurpadora dinastía Xin a principios de la era cristiana. Una más en la Palmira asediada por la fuerzas árabes en expansión en el siglo VII dc, tras siglos de conflicto entre bizantinos y partos o neo-persas. Hay otros nacimientos en la Galia romana, en los nacientes principados rusos de las estepas ucranianas, en el Japón feudal del siglo XIII, en Constantinopla, en las tribus nativas de las llanuras americanas, entre los esclavos negros de las plantaciones sureñas americanas.
En un principio, cuando se hacen conscientes de su "singularidad", tienen que aprender a sobrevivir, a esconderse, a cambiar de vida, a desaparecer, a cambiar de identidad, de profesión. A no atraer sobre ellos el odio de las gentes mortales con las que conviven y que no entienden por qué no envejecen...y ellos si.
Muchos de ellos morirán, asesinados, en guerras, linchados...pero un puñado de ellos van avanzando a través de la historia y en su mente se va asentando una obsesión: ¿son únicos, habrá otros como ellos? Quieren encontrar a otros como ellos y juntos afrontar el increíble destino que les ha tocado vivir e intentar entender la razón de su existencia. Será Hanno, el fenicio, el más viejo, el que llevará la voz cantante es este proceso.
Los flashbacks históricos que nos ofrece el autor son impresionantes y los he disfrutado muchísimo. Vamos avanzando por la historia, descubriendo los orígenes de cada uno de los "inmortales" que protagonizan el libro. Los terribles momentos por los que muchos de ellos pasan, invasiones, guerras, desastres, formas de supervivencia y adaptación al medio. Y, sobre todo, el proceso por el que poco a poco se van encontrando y formando su sociedad de supervivientes. Que gozada.
Les cuesta reunirse, entenderse y buscar un propósito global. Tampoco pueden escapar de las habituales cuitas humanas, el perfil psicológico de los personajes está muy cuidado. Una duda planea sobre ellos. ¿deben esconderse por los siglos de los siglos? o ¿deben esperar a que la sociedad humana madure y darse a conocer, para que los estudien y, quizá, brindar a la humanidad el regalo de la inmortalidad?
No puedo contar la decisión que toman, pero he de decir que el capítulo final, el que es más CF de todo el libro, se me ha hecho un poco de bola. Confuso, demasiado corto para todo lo que quiere contar el autor. Creo que no tiene muy claro hacia donde quiere guiar el destino de los inmortales, o eso me ha parecido. Mundos y criaturas poco desarrollados, tecnologías medianamente esbozadas, conceptos científicos insinuados. En cualquier caso no lo he entendido demasiado, tampoco el destino de la Tierra.
Sin embargo, esta pequeña decepción final no empaña el gran disfrute del transcurso histórico. He echado de menos algún episodio en territorio hispano, o que tuviera relación con nosotros. Bueno, para eso tenemos a la vieja familia, una excusa para seguir con la serie. Ya se sabe que estos anglosajones van a lo suyo.
Tendré que leer más de Anderson,,,,y creo que hay donde elegir.