Chi sono gli angeli? Misteriose presenze che accompagnano il cammino dell'uomo, pietosi messaggeri di una felicità pura e autentica; annunciatori luminosi di pace, gli angeli rappresentano uno degli enigmi più affascinanti delle religioni. Divisi tra il cielo e la terra, tra il silenzio di Dio e il domandare incessante dell'uomo, tra il suo smarrimento e il suo bisogno di fede, incarnano l'amore, la bellezza, la bontà ma soprattutto la tensione verso la verità che appartiene a ogni tempo. In questo libro la poesia di Alda Merini evoca, ancora una volta con una forza visionaria di rara suggestione e intensità, uno dei grandi «miti» delle religioni, «queste forme senza vesti e ornatissime, questi desideri chiari che hanno lingue di solo silenzio, questa pioggia di grazia che piove sulle nostre miserie...» E lo fa in nome di un anelito intimo ed estremo verso l'infinito - e il nulla -, con parole che risuonano come un'eco santa e insieme maledetta e sembrano provenire da uno spazio cosmico rarefatto, percorso ora da vibrazioni commosse e affettuose ora da lampi di violenta ribellione e angoscia. Quasi a dimostrarci che nessun mistero si può svelare e comprendere se non siamo disposti a offrirgli in cambio la nostra più segreta intimità. Arricchito dalle opere di Mimmo Paladino, un dono prezioso per tutti coloro che amano la poesia e non smettono mai di interrogarsi sul senso della vita e della fede.
Alda Merini was a renowned Italian writer and poetess. The President of the Italian Republic, Giorgio Napolitano, called her an "inspired and limpid poetic voice".
Creo que leer conjunciones entre el deseo y la espiritualidad como las que se tejen en este poemario de Alda Merini, por mi historia personal, se siente como lavar una herida, aliviarla y reubicarla en un lugar menos doloroso. Volveré a leerla pronto. Unos versos:
«Los ángeles curan las llagas de quien cae / e inconscientemente se lastima por amor /pues el amor, que es la tragedia del hombre, / es también la tragedia divina, / cuando en un ímpetu de violencia / Dios creó no tanto el amor / sino la locura del amor».
La de Merini es una poesía llena de preguntas. Se sabe humana, y por lo tanto, incapaz de asir lo divino, aunque lo intenta. No termino de descifrar qué impide que me encante. Tal vez me gustaría más si hubiera versos más rotundos.
"Y la tierra que arde en mi boca no es plegaria y la boca que arde en mis manos no es tierra".
Este poemario es una alabanza a Los Ángeles, al amor divino que trasciende la carne, al amor que ocurre bajo la incertidumbre de la fe porque no hay entrega más genuina. Pero para mí esos no son los momentos más brillantes, sino aquellos en los que la poeta reconoce que el amor a Dios solo se puede vivir en convivencia con la debilidad de la carne y la tentación por el pecado. Cuando la autora se confiesa diciendo más de una vez que ella amó y se equivocó porque confundió a Dios con un hombre, es cuando el diálogo realmente se abre. Sobre lo humano es sobre lo que podemos hablar. No puedo conectar completamente con la entrega religiosa, pero hay algo de esa entrega que me llama la atención, naturalmente. Pero definitivamente me llevo este poema, que fue mi favorito: “Los ángeles curan las llagas de quien cae / e inconscientemente se lastima por amor / pues el amor, que es la tragedia del hombre, / es también la tragedia divina, / cuando en un ímpetu de violencia / Dios creó no tanto el amor / sino la locura del amor.” Dios no creó el amor, sino la locura del amor.
El menos logrado de los poemarios de Merini en torno a la imaginación religiosa. Su concepción de lo angélico se me escapa casi siempre; no la siento auténtica, o es que quizás me falta la fe de la poeta. Pero si el libro debe leerse con la fe de por medio, entonces la poesía no ha cumplido ahí totalmente su propósito. Está generalmente bien escrito, aunque a menudo a la autora le falta imprimir la emoción que sí ostenta prodigiosamente en el libro anterior de la trilogía (el Magnificat). La traducción está muy bien hecha.
Este libro solo se entiende como una especie de oración a los ángeles-amantes (del conocimiento), una alabanza del amor a Dios que no se confunde con el amor a un rostro humano (pero que al mismo tiempo es inevitable). Quizás es a causa de la cantidad poemarios de esta Alda creyente y fervorosa que estoy devorando últimamente, pero se me ha hecho un poquito cuesta arriba.
[...] Y basta una palabra de paz para exaltar el cáliz en que Dios vertió el néctar de su amargura. Fuera al menos nuestra la amargura divina, el llanto innumerable de esta gente que no sabe redimir su dolor y que de él se lamenta como si el dolor fuese un castigo, cuando es la mejor cópula con el amor divino.
Ho un problema con la poesia, credo non sia per me ma, oltre a questo, Merini ha fatto una bella raccolta di poesie che, se sei fedele fa per te ma non se sei ateo o agnostico (mio caso). Capivo quello che lei descriveva ma era difficile per me poter sentirlo come lo faceva lei.
Lo stile della Merini mi piace, come sempre, ma il pensiero racchiuso in queste pagine non riesco a condividerlo. Alda Merini era una donna molto credente ed io non lo sono per niente...