Este tomo incluye las aventuras de Superman publicadas originalmente en la revista Action Comics #14 al 16 y Superman #2.
Texto de contratapa: Corría 1938 cuando dos jóvenes soñadores, el guionista Jerry Siegel y el dibujante Joe Shuster, sorprendieron al público de Estados Unidos con una creación destinada a convertirse en uno de los grande mitos del siglo XX: nacía Superman, el Hombre de Acero, en las páginas de la revista Action Comics. Esta colección de 14 libros abarca aquellos fascinantes primeros cinco años de vida del último hijo del planeta Krypton, con las 100 primeras historietas publicadas en estricto orden cronológico y en estreno absoluto para el público argentino.
Jerome "Jerry" Siegel, who also used pseudonyms including Joe Carter, Jerry Ess, and Herbert S. Fine, was the American co-creator of Superman (along with Joe Shuster), the first of the great comic book superheroes and one of the most recognizable icons of the 20th century. He and Shuster were inducted into the comic book industry's Will Eisner Comic Book Hall of Fame in 1992 and the Jack Kirby Hall of Fame in 1993.
"Viene siendo más o menos más de lo mismo, pero siempre con alguna gracia o curiosidad que le hace mantener el encanto. Seguro termine con 3 estrellitas este también." decía a mitad del tomo. Y lo reafirmo. Para ahorrar frases grandilocuentes, vamos a enumerar las barbaridades que comete Superman en este tomo, sea con el traje de colores o como Clark Kent: -Golpea salvajemente, amenaza de muerte y tortura psicológicamente a varios delincuentes de distinta calaña en busca de confesiones (y se lamenta cuando uno se rinde ante los primeros golpes). -Organiza una campaña contra el juego en base a la violencia, el engaño y el apriete a distintas personas, sean los promotores del problema o no. -Mata a varios tiburones que se lo quieren morfar en vez de simplemente sacudirlos para que se vayan y sigan tibureando tranquilos. -Destruye edificios enteros sólo para infundir miedo. -Reemplaza a un boxeador en horas bajas hasta hacerlo llegar a campeón del mundo, dejando fuera de juego e hiriendo a un montón de boxeadores humanos y honestos (o no tanto, pero ese no es el punto) en el camino. -Contempla con indiferencia la muerte de varias personas ("villanos", pero gente al fin) y festeja -o al menos consiente- cuando condenan a la silla eléctrica a varios criminales, sean dictadores o estafadores. Y lo peor y más imperdonable de todo: -Ve morir a un simpático monito bebé en un experimento de un científico que dice que creó un súper arma y enseguida le contesta "Le creo, doctor, ¿qué piensa hacer con esto?"... ¡¿Y el monito?! ¡¡¿No te importa que ese científicio hijo de puta haya utilizado y matado a un pobre monito bebé que en un segundo se encontraba saltando alegremente y al siguiente yacía inerte por culpa de un gas venenoso pensado para utilizar en una "guerra preventiva"?!! ¡Insensible! ¡Bestia! ¡Torturador! ¡Imperialista! ¡Antimonitos! En fin, me va a costar perdonarle esto último pero en general las historias me siguen gustando, sea por lo ridículas o por lo desaforadas. Nos vemos el fin de semana, asesino.
Seis relatos del hombre de Acero donde demuestra que ODIA los juegos de azar, donde se enfrenta por segunda ocasión a Ultra-Humanita, una especie de pre-Lex Luthor, donde recoge un tesoro para salvar a un orfanato y donde deja morir a un changuito envenenado solo para ver como funciona un gas mortal que será usado para la guerra, entre otras historias mas.