Desde el momento que vi la portada, leí el título, inclusive durante las primeras páginas de la novela, me recordó a Aura de Carlos Fuentes, sin embargo, en Inés de Elena Garro no hay esa vaguedad e incertidumbre sobre los hechos, nos encontramos cara a cara con la perversión y la maldad.
Los personajes resultan desconcertantes, pero no porque estén mal construidos, sino todo lo contrario, tienen una psicología muy compleja y desde la perspectiva de la protagonista, sus comportamientos y actitudes resultan desconcertantes.
Me encantó la manera en la que la escritora construye la historia, pues te mantiene en el borde del asiento, esperando el golpe final, que sabes que llegará, pero no cuándo. No me esperaba para nada el final, incluso tiempo después de haberlo terminado, tengo la sensación de que algo más sucederá, de que la historia no pudo haber terminado de esa manera. La perversión y la maldad ganan.
La brevedad de la novela permite leerla en una tarde, pero las reflexiones sobre la naturaleza bestial del ser humano y la corrupción de este me forzaron a detener mi lectura en varias ocasiones.
Por último, quiero destacar el ingenio y el buen manejo que Elena Garro tiene de la palabra: cada una es meticulosamente elegida, pues en tan pocas palabras es capaz de expresar mucho, sobre todo gracias al uso que hace de los adjetivos.