Tras su victoria en la Guerra Cívil, el franquismo más brutal y contundente gobierna en España. En Madrid conviven tanto la represión fría burocrática como la bulliciosa de los "justicieros" espontáneos, las pandillas, las noches falangistas en que los perros comían hombre muerto, los coches/fantasmas y las madrugadas de rojo, gualda y sangre. Son esos los recuerdos que forman parte de la memoria de un fanático fascista, una estampa personal que viene a engarzarse junto a otras, como las de los dorados triunfadores de Chicote y Pasapoga, las figuras de Juan Aparicio, Dionisio Ridruejo, Serrano Suñer, etc., así como los recintos sagrados del falangismo (Delegación Nacional del Movimiento, Arriba, etc.), vistos por dentro, completan el cuadro histórico vivo. Un gobierno autoritario dónde las tensiones entre la Falange y Franco cada vez se van haciendo más agudas hasta llegar a la fractura, las conspiraciones y demás episodios subterráneos dentro de una España nada "unitaria".
Francisco Alejandro Pérez Martínez (11 May 1932 – 28 August 2007), better known as Francisco Umbral, was a Spanish journalist, novelist, biographer and essayist. He was half-brother of Leopoldo de Luis.
una novela histórica que nada tiene de realista o rigurosa, pero que por eso precisamente gana en lo literario,en madrid 1940,umbral realiza un trabajo espléndido entre la prosa lírica de cela y la visión cínica y salvaje de henry miller,un fanático falangista busca hacerse un hueco en la nueva organización social floreciente tras la guerra civil,su visión degradante y satírica del mundo hacen alcanzar a la novela de umbral altas cotas de interés humano en el personaje,libro narrado en primera persona que,a mi juicio,posee uno de los mejores arranques novelísticos de su carrera,desde el poema en prosa que inicia la historia hasta su primera noche en una sórdida pensión de arguelles,un libro delirante,que en ocasiones provoca la risa del lector con las enfermas ocurrencias de su protagonsita,que es una parodía de francisco umbral sobre sí mismo y sus inicios en madrid(el episodio del hombre pelón que se encuentra en la pensión está narrado también en la noche que llegué al café gijón,aunque es menos inquietante).Su elegía a hitler es preciosa al mismo tiempo que siniestra y nos muestra un mundo fascista en decadencia,un trabajo espectacular
Un grandísimo trabajo del Maestro que, en esta ocasión, se ha tenido que meter en la piel de su adversario para escribir esta novela en primera persona. De todos es conocida la tendencia política de Umbral y, por eso digo, que situarse en la mente de un falangista entiendo que le tuvo que costar lo suyo. Por esta razón (odiar al personaje) hace que use este escrito para "mostrualizarlo" y así plasmar la idea de que un falangista es poco menos que el diablo. Supongo que sucedería lo mismo con alguien de ultraderecha que escribiese sobre un comunista. No sé, supongo. Entre la filosofía de Mariano (el protagonista) me encaja: -Su odio a Franco (los falangistas no tuvieron otra que encajar en el régimen, pero no era santo de su devoción). -Su antimonarquismo. -Su machismo. -Su racismo. -Su papel de delator para denunciar a todo ser sospechoso de rojo. -Su amor incondicional e idolatración exacerbada de Jose Antonio. Por otro lado, Umbral lo "monstrualiza" con: -Su afición a follarse mujeres muertas (sí, es duro pero Umbral lo hace). -Su falta de ética con las mujeres con las que se encama. -Su tendencia pederasta. -Su ausencia de escrúpulos para denunciar a personas unicamente por su propio beneficio. -Su odio a la Sección Femenina de Falange. -Su odio y falta de lealtad con mandatarios de Falange. -Etc. En fin, que en `Madrid 1940´ Umbral pinta un diablo a través de su protagonista y no le importa saltarse cualquier convencionalismo de las buenas maneras y en ocasiones recurre a frases y pensamientos verdaderamente muy, muy gruesos. Creo que por eso mismo no le he dado la quinta estrella. Pero el Maestro era así; escribía sin filtros y , en ocasiones, le quedan perlitas que le hacen a uno sonrojarse. ¡Pues hala!
Esta novela nos encamina por una Madrid sumergida en los primeros años tras el triunfo de Franco. Es, a su vez, un compendio de personajes, artistas, intelectuales y políticos de la épica, y un testamento de la censura y represión del Estado. Nuestro narrador, un falangista joseantoniano aficionado, nos lleva por su desencanto ante el triunfo del Caudillo, a la par que nos acerca a lo complejo que fue trata de unificar las ideologías de la guerra: aquel proyecto que llegaran a llamar el Nuevo Estado. Lo que subyace a toda la novela es el desencanto, que pareciera ser sello característico de todo levantamiento armado.
Un paseo despiadado y cruel por un Madrid de muerte, violencia y plato de lentejas. Las semblanzas que se hacen de Sánchez Mazas, Arrese o Ridruejo, fantásticas.
Una novela histórica a la que llegué por casualidad, me ha dejado reflexionando mucho sobre el año de la victoria. Sobretodo porque yo, al no ser española, sólo puedo verlo externamente. Al leer esta novela, lo primero es no confiar en nuestro narrador. Recomiendo no impactarse por muchos eventos violentos que describe, sino comprenderlos como consecuencia de ideales y vivencias de una guerra que dividió un país y lo ha dejado herido hasta la actualidad.
He llegado a Umbral muchas veces y por muchos medios, y casi siempre lo he tomado más como un excelente testigo de la época que vivía que como un novelista de raza. Así por ejemplo, su primera novela que leí fue Memorias borbónicas y más que una novela me pareció una concatenación de retratos sociales más o menos reales; es decir, artículos de crónica social. Pero vamos, me daba igual, su escritura siempre era tan excelente y elaborada que lo leía por el simple hecho de disfrutarla. No obstante, llegué a su César Visionario buscando lo que creía una novela más corpórea, por lo cual me defraudó un poco al comprobar que no era sino otro sinfín de retratos: esta vez de la llamada corte literaria de José Antonio. La historia ficticia de Francesito no dejaba de ser muy breve y sin gran pretensión en cuanto a la acción, por más que todo en ella era atractivo. Gran libro, pero no la novela de dictador que esperaba encontrar. De este modo, me acerqué a este Memorías de un joven fascista tomándolo como una continuación del anterior y sin buscar nada más que al Umbral de siempre; por ello me sorprendió gratamente. El hecho de escribir en primera persona le impide perderse en divagaciones y centrarse en un personaje tan repulsivo como atractivo -su perversidad lo hace gracioso-; consigue sacar carcajadas de las escenas de sexo más descarnadas y lamentables; y, sobre todo, aunque de manera vaga, construye un argumento más o menos consistente con introducción, hilo y desenlace, algo que sumado a la genialidad de su habitual prosa poética, convierte a éste en un libro estupendo y, en mi opinión, no tan difundido como se merece. Por cierto, aplaudo que Umbral escribiera siempre libros tan cortitos y concisos. P.D. Me cae muy bien Pérez-Reverte y lamento que Umbral diera comienzo a esa mala relación que ambos mantenían. En defensa de Arturo, pienso que las críticas que hacía a Umbral, más que despechadas, eran ciertas. Con la salvedad de este libro (desconozco si Umbral tiene más novelas tan rotundas), que tiene una calidad inconmensurable.