Esta nouvelle nos presenta al inicio las esperanzas de Caroline (una maestra norteamericana) de conocer Europa, para lo cual se ha preparado leyendo lo mejor de la literatura europea; algo de historia y guías de viaje. Sin embargo, a través de los cuatro encuentros, el lector puede contemplar los planes y los sueños frustrados de la protagonista que desembocan irónicamente en el encierro y al borde de la servidumbre de una pseudo condesa, viuda y pariente política de ella. Su propia familia,su primo, es quien la esquilma de sus pocos ahorros y trunca su viaje. Y es su viuda quien como un parásito la consume y se aprovecha de su bondad. El único encuentro real es con su destino aciago que el narrador presagia desde el comienzo.
"Usted sufre de la enfermedad americana por excelencia, y la sufre «a lo grande»: el apetito, mórbido y monstruoso, de colores y de formas, de lo pintoresco y lo romántico a cualquier precio. No sé si llegamos al mundo con esa enfermedad, con la semilla implantada, como si precediera toda experiencia; quizá más bien la cogemos pronto, antes casi de desarrollar nuestra consciencia; es como si sintiéramos, cuando miramos a nuestro alrededor —para salvar nuestras almas o, al menos, nuestros
sentidos—, que vamos a tener que valernos de ella. Somos como unos viajeros en el desierto, privados de agua y sujetos a un terrible espejismo, al tormento de la ilusión, de la sed acuciante. Ellos oyen el chapoteo del agua, ven jardines verdes y huertos que están a cientos de kilómetros. Así nos pasa a nosotros con nuestra sed; sólo que en nuestro caso es más maravilloso: tenemos ante nosotros siempre las bellezas que nunca hemos visto, y cuando al final las vemos (¡si tenemos suerte!), simplemente las reconocemos. Lo que la experiencia hace es meramente confirmar y consagrar nuestro confiado sueño".