La vida de un ídolo en menos de 200 páginas.
Pedro Infante hizo y aprendió de todo.
Siempre tuvo la iniciativa de ayudar a todos.
Jamás hizo menos a nadie, nunca perdió el piso.
Sabía dónde estaba parado y hacia dónde iba.
No se quedaba quieto, siempre buscaba innovar y era un trabajador constante.
Sabía leer notas musicales, cantaba muy bien, actuaba mejor, siempre con una sonrisa ante su público.
Un adelantado a su época.