Alemania, 1935. Amara es una joven alemana de 15 años integrada en las juventudes hitlerianas. Su vida transcurre sometida a la formación del espíritu nazi junto a sus compañeras, hasta que un verano se enamora de un muchacho que resulta ser de ascendencia judía. Surgirá entonces, tanto en su interior como en su entorno, una lucha feroz entre sentimientos y pensamientos aprendidos.
Finalmente decidirá dejarlo todo por él, y se verá sometida al rechazo y acoso cada vez más fuerte de sus antiguas compañeras, y muchas personas de su propia familia le darán la espalda. Pero su vida sufre un duro revés cuando su novio decide dejar la relación para iniciar una nueva con una joven judía. Amara se siente primero dolida pero luego indignada. Se debatirá entre el amor y el odio.
Un recorrido no sólo por la convulsa sociedad germana de finales de los años 30, sino también a través de los sentimientos, emociones y razones que envuelven a las personas inmersas en diversas circunstancias.
Cuando los hombres creyeron ser Dioses es un buen debut para una escritora de lo más prometedora. Puliendo varios detalles: una mejora en la ambientación, un desarrollo más pausado y junto a ello, unos personajes mejores definidos y un amor imposible más intenso; y una trama algo más enrevesada, esta novela seguro que hubiera llegado a encantarme. Teniendo en cuenta el tema que trata, en mi opinión le falta dramatismo -dentro de lo que cabe en la literatura juvenil-. Pero igualmente, he disfrutado leyendo la novela, que tan rápidamente se lee -la leí de una sola sentada- y llevándome alguna que otra sorpresa y giro inesperado, y descubriendo aspectos de la vida nazi que no conocía. Espero que Irene siga escribiendo, porque realmente tiene mucho potencial.