Un novela policiaca, una pareja de investigadores 🕵🏻, donde Lincoln Perry es el protagonista y su compañero Joe Pritchard un mero apoyo con pocas apariciones; y un misterio encarnado en el aparente suicidio de un detective privado llamado Wayne Weston, además de la desaparición de su pequeña hija y su atractiva esposa.
La historia es entretenida, sobre todo porque el misterio está blindado en un principio sin fisuras.
Pero existen varios escollos que se me fueron presentando y no puedo dejar de mencionarlos.
Se supone que la policía está involucrada así como el FBI en la investigación, pero resulta que no hicieron las indagaciones básicas……… Perry empieza a encontrar rastros e indicios a manos llenas, y la policía no se entero de nada 😇…….
Ya cuando la historia avanza y se empieza a resolver el misterio, te das cuenta que hace agua por todos lados, en serio pueden desaparecer personas implicadas directamente y no ser buscadas, sobre todo cuando dejaron rastros y más rastros.
Existe una idea enquistada en la trama de parecerse a las historias policiacas de los 40’s, 50’s, es decir están los elementos, un detective atractivo, peligro, mucho peligro y una mujer hermosa, pero nunca se siente real, no hay complejidad en los personajes, los diálogos son demasiado acartonados, el ambiente se siente falso.
Los malos son súper malos y se dan a manos llenas, pero Perry es un súper hombre que los contrarresta con su ingenio y valentía, es como un Rambo pero sin metralladora y sin bandana.
Al final todo se resuelve por arte de magia.
Además es una novela dubitativa, que se queda en medio, cuando quiere se presentan modernidades tecnológicas y cuando quiere se regresa a la época de la incomunicación y donde las personas no eran grabadas en las calles.
Entretenida si es, pero no hay mas allá, aún cuando el libro lo busca desesperadamente, es como una persona insegura buscando a cada momento que le digan que si es bueno, que si vale la pena, etc.
Si existiera un libro wannabe, sería este.