El aparato documental es excesivo, monumental, y a veces hace perder de vista el objetivo del trabajo: explicar la figura del inquisidor Alonso de Salazar y su escepticismo respecto a las confesiones y acusaciones de brujería en el norte de Navarra.
Es magnífico. Muchas veces no es ameno pero debería estar presente cuando analicemos hechos históricos actuales. No debimos olvidar nunca el nombre de Alonso de Salazar y Frías.