Este volumen es, hasta el momento, el más interesante de la saga. Dejando un poco de lado las monótonas batallas con demonios feudales (episodio que se repite con mucha más frecuencia en las entregas anteriores), empiezan a aflorar los sentimientos de cada uno de los personajes. Por otro lado, el mundo actual de la obra se entrecruza con los tiempos feudales, dándole mayor dinamismo a la historia.
Quisiera destacar dos momentos; el primero, la historia de Mayu: una niña que muere en un incendio y está a punto de convertirse en un espíritu maligno -dado el odio que siente por no haber sido rescatada de las feroces llamas- y el segundo, la humanización de Inuyasha ante la luna llena, que trae como consecuencia la pérdida temporal de sus poderes demoníacos y la coloración de su cabello en un negro azabache. Es un gran momento, pues empieza a reflejarse la determinación y el deseo que este siente por salvar a Kagome.