Berta tiene una caja de tesoros. En ella guarda trocitos de su vida, como la canica que le ganó hace poco a Daniel, el caleidoscopio que le regaló Clara o el bibelot que le obsequió Miguel con un papel arrugado en el que le decía "te quiero". Berta va creciendo y todos los días sueña, imagina y se pregunta; y así abre pequeñas ventanas por las que entrevé la belleza de su mundo cotidiano. -Antonio Ventura recibió el premio de álbum ilustrado A la Orilla del Viento en 1999 y Juan Carlos Palomino el segundo lugar del concurso de ilustradores infantiles de Conaculta en 2008.
Una historia infantil donde nuestra protagonista tiene un deseo que al final va a cumplir además de mostrarnos y recordar todos los objetos que han marcado su vida y sus recuerdos. Pasando también por la relación que tiene con sus padres.
Lo anterior es la idea principal de esta breve novela, que tristemente no pude disfrutar, por que sentí que estaba con un desarrollo plano y sin ningún punto alto.Además de que el final se me hizo bastante simple y que para el colmo de males no me pude sentir identificado con los sentimientos de la niña protagonista.
Quizá debería escribirle otra carta y así salir de esas dudas que le asaltan tantas veces; pero, y si la carta le llegó y lo que sucede es que Miguel se ha olvidado de ella y ya no la quiere, y la carta permanece olvidada en un cajón de su cuarto entre tantas cosas que seguro Miguel tiene, no sólo en ese cajón sino en todos.
Un libro agridulce para tomar en los inicios de la adoelscencia. Es curioso como no abandona ni la pérdida de lo infantil, ni la transición a la adolescencia. Es un libro ideal, con sus pequeños problemas y sus grandes preocupaciones; con ese primer amor que no se va, pero que tampoco se corresponde; esas rebeliones que estallan y terminan al primer chispazo; Berta sueña, sueña mucho. Y nosotros con ella~
Berta sueña pero aún más desea. Sus deseos son tener una amiga para siempre, tener más hojas para su colección y entender sus emosiones antes nos niños...Aquí soñar es desear realmente. Una historia que me gustaría que leyera algún día un hijo o hija porque más allá de los sueños Berta logra ver lo que sus padres sienten por ella.