Barcelona. 23 cm. 156 p. Encuadernación en tapa blanda de editorial ilustrada. Fajardo, José Manuel 1957-. Carta del fin del mundo. Ficcionario .. Este libro es de segunda mano y tiene o puede tener marcas y señales de su anterior propietario. 8440661681
Lettere dalle indie, scritte al fratello (per il fratello rimasto nei paesi baschi), raccontano il nuovo mondo. Mai spedite, ritrovate, per fortuna e pubblicate. Favoloso
El estilo se hace bastante cuesta arriba. A pesar de ser un periodo histórico que me llama muchísimo la atención, me ha costado no abandonar el libro. La parte en la que llegan a la cueva, sin embargo, me ha gustado tanto que le doy una estrella más.
È un Paradiso: foreste lussureggianti e fauna di mille colori, mare dalle acque verdi e trasparenti che si confondono col verde smeraldo della vegetazione o lambiscono spiagge bianche e luminose. Ma non è per questo che sono venuti fin lì i trentanove marinai lasciati a custodire il primo insediamento europeo nel “nuovo” mondo; nessuno di loro si sarebbe imbarcato in quel viaggio verso l’ignoto se non ci fosse stata la promessa dell’oro. Pinzón, a bordo della sua “Pinta”, è da tempo scomparso: certamente – loro pensano – si tratta di una manovra per anticipare il resto della spedizione nella corsa al prezioso metallo. E quell’odioso ammiraglio straniero – mormorano – è tornato in Spagna tenendo per sé il segreto sull’ubicazione dei giacimenti, sicuramente al fine di tornare con i mezzi idonei per estrarlo e tenerlo tutto per sé. Intanto l’oro non si trova. Dai nativi, che li hanno accolti con grande ospitalità, riescono ad ottenere solo pochi monili in cambio di palline di vetro, sonagli di rame, pezzi rotti di ceramica e altro ciarpame; ma le informazioni sono vaghe, pare che esso si possa trovare nei ruscelli: sicuramente mentono – i marinai ne sono persuasi. Comincia allora una reazione irata e violenta, che si esprime con furti, rapimenti, gruppi di donne imprigionati, stupri di giovinette, ostaggi tenuti legati per il collo come cani (questi selvaggi se ne vanno in giro nudi o mezzi nudi come animali, quindi forse non hanno nemmeno un’anima, perciò abbiamo il diritto di imporre la nostra forza e la nostra legge – si convincono i coloni). Soltanto Domingo (Pérez?) pare avere qualche dubbio sul comportamento dei compagni, e li esprime in un lungo scritto (diventato alla fine “più un diario di bordo che una lettera”) destinato al fratello rimasto a casa nei Paesi Baschi.
[...] “Mi rendo conto di quanto sia ingrato il compito, fratello, e il nostro potrebbe addirittura sembrare un gesto da malfattori, ma sono queste genti semplici a ignorare il vero valore dell’oro e, peggio ancora, lo usano solo per rituali pagani. Sono certo che il Signore perdonerà le nostre violenze se il frutto di queste è porre tali ricchezze al servizio dei cristiani”. [...]
Mentre ormai i bambini hanno perso il sorriso e gli adulti hanno imparato a temere gli uomini “venuti dal Cielo”, tra i coloni regnano il silenzio e il sospetto; ognuno diffida dei compagni e gli aperti contrasti sfociano nell’omicidio: la malnutrizione, qualche malattia e l’avidità inappagata accendono negli occhi dei coloni le scintille di una febbre spaventosa. Le violenze si moltiplicano, la crudeltà supera ogni limite; sono passati meno di sei mesi da quando Rodrigo de Triana avvistò la terra dopo trentasei giorni di navigazione, nemmeno due dalla partenza di Colombo: ed già l’Inferno.
Tramite il lungo racconto di Domingo Pérez – l’io narrante –, entro i limiti di fatti realmente accaduti e con personaggi in parte inventati ed altri realmente esistiti, José Manuel Fajardo immagina gli avvenimenti che portarono alla distruzione del fortino di La Navidad sull’isola Española (Hispaniola). Le idee allo stato embrionale, i ragionamenti rudimentali, la loro spudorata e immediata messa in atto da parte dei marinai della spedizione, non sono che l’anticipazione delle formulazioni in seguito elaborate da filosofi e dottori della Chiesa; teorie escogitate al solo fine di fornire motivazioni e giustificazione alla conquista di un continente e a un genocidio di dimensioni incalcolabili.
Una ficción que, gracias a la atención y investigación de su autor, parece un documento histórico con toda la emoción y sinceridad de cartas a un hermano, sentimientos eternos que conmueven por su inmediatez porque, aunque los ficticios acontecimientos sucedieran hace cientos de años, las relaciones entre seres humanos han cambiado tan poco – nos plagan la violencia, la gula, la desesperación y la desconfianza a igual medidas que nos enriquecen el amor, la valentía - y sobre todo - el compañerismo de unos perdidísimos hombres en el fin del mundo. Este libro enseña como el mal, con tanta facilidad, puede envenenar al bueno, como unas gotas de tinta oscureciendo de nubarrones el receptáculo de agua bendita, alimentado por la desconfianza y envidia, lo cual desencadena un caótico sinfín de miseria y violencia.
Un libro súper interesante. Hay poca información histórica en relación a este suceso, especialmente por la falta de supervivientes, pero la ficción esta llevada con bastante elocuencia e ingenio. El autor parte de varios hechos que sí están contrastados para montar la posible historia acontecida. El estilo del libro es el de una serie de cartas que uno de los marineros escribe a su hermano, con un estilo similar al de la primera parte de Drácula. Merece mucho la pena por lo corto de la historia y la de información real que aprendes, a pesar de ser ficción histórica. Me ha gustado especialmente que el libro tuviese una parte al final explicándote qué parte son cosas reales, y cuales sucesos o personajes son inventados por él.
Vale la pena. Un escritor con dominio de la palabra. Una obra bien compuesta. Y una historia que refleja con fidelidad que significaba para aquellos europeos haber llegado hasta esas nuevas tierras.
El 25 de Diciembre de 1492, al norte de la isla a la que el Almirante Colón bautizó como La Española, en territorios del actual Haití, encallaba la nao capitana Santa María.
Nada se pudo hacer por salvarla. Colón decidió aprovechar los restos de madera para hacer un precario fuerte, en el que cobijar a los miembros de la expedición que no podían retornar con él a España en las dos naves restantes, para dar la gran nueva del Descubrimiento.
Se fundó así el primer asentamiento europeo conocido y reconocido en el nuevo mundo, más allá de Vinlandias y marineros X a la deriva. Se denominó fuerte Navidad, en honor del infausto día del naufragio. Allí se quedaron 39 voluntarios, a la espera del pronto regreso de Colón con más naves, hombres y pertrechos.
Los nativos con los que habían tomado contacto, indios taínos, no parecían muy belicosos, más bien parecían seres simples, a los que podía más la curiosidad, que la prevención ante lo desconocido. Tenían víveres y medios para buscar su sustento, mediante caza, pesca, cultivo o trueque. Estaban solos en un mundo desconocido, del que no conocían la naturaleza, ni a sus gentes, ni su lengua, ni su climatología, pero su supervivencia no parecía amenazada.
Colón volvió 10 meses más tarde. Lo que se encontró fue un fuerte arrasado y ni un sólo superviviente. ¿Qué sucedió en ese tiempo para que ni uno sólo de los colonos sobreviviera?
Fajardo nos presenta una supuesta crónica a modo de carta a su hermano, de uno de aquellos pobladores, que años más tarde llegó a manos de la corona, que ocultó convenientemente. Piensa mal y acertarás, decía el refrán. Muchas de las expediciones españolas de años posteriores fracasaron estrepitosamente debido a que estaban comandadas por personajes faltos de liderazgo o integradas por personajes carentes de escrúpulos, que ante situaciones de máximo peligro y de fatiga extrema explotaban las disensiones y las rencillas entre los hombres, hasta provocar la desconfianza, el malestar, hasta llegar al motín y la muerte, en modo de asesinatos o ejecuciones. O simplemente la ruptura de la expedición, con la formación de pequeños grupos con un futuro incierto (me viene a las mientes Lope de Aguirre). También era un mal extendido la avaricia y la lujuria, que hacía enloquecer a los hombres a la vista del oro y de las mujeres desnudas que se encontraban en el Nuevo Mundo. La lejanía de la civilización, la impunidad, la ralea de muchos de aquellos hombres que emigraban a las Indias en busca enriquecimiento dieron lugar a todo tipo de tropelías, que duda cabe.
¿Qué sucedió a aquel grupito de españoles en el nuevo mundo? Nunca lo sabremos. Parece que el fuerte fue arrasado por uno de los caciques de la isla. ¿Qué hicieron para merecer esto? Lo que nos narra Fajardo, seguro que está muy cerca de la realidad. Si no fue exactamente así, se le parecería mucho.
Narrado con intensidad, con un lenguaje adaptado a la época, nos trasporta a las vivencias de aquellos primeros pobladores. No tuvieron suerte. Posiblemente en aquellos "voluntarios" primaba el ansia de enriquecerse a toda costa, y no supieron ver los peligros a los que podían enfrentarse si soliviantaban a la población que los rodeaba. Quien sabe. El experimento narrativo del autor es original, está bien escrito y merece la pena leerlo para acercarse a aquellos primeros tiempos.
Entretenido. No sé qué tan veraz puede ser (ya que no histórico), pero es posible que mucho de lo que cuenta haya efectivamente sido como lo cuenta. No es fácil ponerse en la piel y la mente de personas del siglo XV aisladas en un ambiente totalmente desconocido y sobre las cuales no quedó huella (el grupo de marinos/soldados dejados por Colón en la Hispaniola luego de su primer viaje, de los cuales ninguno había sobrevivido al volver diez meses después), pero el escritor logra construir un relato que me parece perfectamente creíble. Interesante!
Grazie Giulia per avermi portato questo libro in ospedale. L’ ho letto con davvero tanto piacere e interesse. La storia dei navigatori rimasti nei mari del sud a causa del naufragio di alcune caravelle la conoscevo. Questo libro che prende spunto da una lettera scritta da uno di questi naviganti ne traccia le vicissitudini, i drammi e le passioni. Descrive il bellissimo territorio ricco di foreste, cascate, grotte. Racconta la rincorsa avida verso la ricerca dell’ oro che porterà a uccidere. Bellissimo
I had never heard of Jose Manuel Fajardo before meeting this cover and falling in love with it. Forty years of two lives that cross and proceed parallel, two liars living opposite their propensities. Superb!