Un libro que se lee rápido y que despertó en mí sentimientos encontrados. Me gustó mucho cómo cada personaje va haciendo su narración desde esa mirada tan propia. Me tuvo enganchada desde que lo comencé hasta el final. En ocasiones me confrontó y también me conmovió. La frase del cierre del libro es lo mejor, porque eso define las familias y sus dilemas, unos más fuertes que otros, pero al final no existen las familias libre de dilemas y traumas, somos cadenas de traumas transgeneracionales.