«Una historia dura que había que contar». De los seis a los doce años sufrí todo tipo de abusos sexuales. De los doce a los dieciséis, violaciones. Mi casa fue una cárcel porque mi abusador, que debía ser una de las personas más importantes de mi vida, se convirtió en mi peor pesadilla. Como consecuencia, mis traumas y bloqueos mentales me impidieron llevar una vida normal. Sobrevivir resultó ser una dura batalla diaria. Era agotador. Una parte considerable de mi ser estaba dañada, inundada de rencor e ira, y se imponía a la parte sana, que luchaba por sacarme a flote. A partir de los dieciséis años, los abusos cesaron, pero el daño ya estaba fui una joven con problemas emocionales y mis traumas me pasaron factura en los planos afectivo y sexual. De adulta tuve varias relaciones, todas fallidas porque estaba tan bloqueada que me daba miedo contar mi historia. El fruto fueron tres hijos de tres parejas un niño y dos niñas. Los años pasaron. Me refugié en mi trabajo y tuve éxito; sin embargo, mis bloqueos se agudizaron y tomé decisiones que me afectaron en lo económico. En lo sentimental, los abusos sexuales fueron un lastre y, desolada y perdida, toqué fondo a los cuarenta años. Ahí me di cuenta de que necesitaba ayuda profesional para que mis heridas sanaran, recuperar mi vida y ser feliz de nuevo. He escrito este libro como terapia y se titula Sin filtro porque cuento mi experiencia tal cual es la única manera de que la sociedad se ponga en la piel de las víctimas de abuso sexual infantil. Ojalá mi testimonio sirva para que tantas otras historias que ahora mismo están ocurriendo dejen de ser mudas. Sobre la autora L.C.S. nació en Palma de Mallorca, pero su familia se marchó a vivir a Los Barrios (Cádiz) siendo ella muy pequeña. Es madre de un hijo y dos hijas; los tres, maravillosos. Su niñez fue una gran pesadilla y a los doce años la sacaron del colegio y la pusieron a limpiar casas. A partir de los dieciséis comenzó a trabajar en el sector del textil y su entrega y gran esfuerzo la hicieron merecedora de un puesto importante en una gran empresa. El trabajo se convirtió en su refugio, el lugar ideal para escapar, esconder los fantasmas del pasado y camuflar una parte oscura de su vida que se hallaba oculta en lo más profundo de su había sufrido abusos sexuales en la infancia. Durante años se engañó a sí misma y a los demás y aparentó llevar una vida normal, pero el tiempo le pasó factura. Fue entonces cuando se paró a reflexionar sobre el rumbo que había tomado su vida, siempre a la deriva, y se puso en manos de profesionales. Con el tiempo decidió hacer realidad una idea que llevaba años escribir su biografía a modo de terapia para ayudar a otras personas que, como ella, habían sufrido abusos sexuales en la niñez. Es cofundadora de Lulacris, asociación contra el abuso sexual al menor.
Un libro muy necesario y que todos deberíamos leer alguna vez. Es importante tomar conciencia y hacer frente a estas situaciones, que nadie, y mucho menos un niño tiene que vivir.