Pasé el resto de la mañana pensando en lo que dijo Castaño, Sergio (de aquí en adelante Sergio o Castaño o Sergio Castaño); y su repentino arranque aforístico. No llegué a ninguna conclusión valiosa. El balance de mi segundo día de clase era extraño: tenía mi primera calificación, de la cual no podía jactarme; descubrí una veta insospechada en mi grueso compañero de asiento y me enamore como un imbécil.
Antonio Santa Ana nació en 1963 en Buenos Aires, donde vive actualmente con sus dos hijos. Trabaja desde hace diez años con el Grupo Editorial Norma en Argentina, donde se ocupa de la edición y circulación de las colecciones infantiles y juveniles. Antes de vincularse a Norma trabajó durante diez años en la organización de la Feria del Libro de Buenos Aires y en la editorial Libros del Quirquincho. Miembro de la comisión directiva de la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina (ALIJA) y del comité editorial de la Revista latinoamericana de literatura infantil y juvenil que publica Fundalectura (seccional de IBBY), Santa Ana ha sido jurado de importantes concursos literarios y es parte activa de actividades varias en torno a la literatura.
Este libro lo adquirí en la Feria del Libro hace como un mes, habiéndome gustado taanto Los ojos del perro siberiano de este mismo autor, no podía dejar de comprar Nunca seré un superhéroe. Comencé a leerlo y como me suponía, lectura ligera que me atrapó enseguida.
Treinta páginas ya leídas y estaba convencida de que ya había leído este libro anteriormente. No sé cuándo, ni quién me lo habrá prestado, y definitivamente que NO SÉ cómo lo olvidé.
Este libro no tiene la gran trama, pero en su simpleza lo encuentro enorme. Gran sentido del humor, bonita historia.
Es cortito y se lee en un día. Recomendado para cuando quieres leer algo light una tarde libre.
Este libro me ha enseñado a desconfiar de la publicidad, de las reuniones de ex-compañeras y las vocaciones precipitadas. A lo mejor "Nunca seré un Superhéroe" no tiene la trama más apasionante y trabajada de todas, puede que no marque un antes y un después en tu vida como lector (así como puede que sí lo haga), pero de algo estoy segura. Julian Alfonso, este adolescente de trece de sexualidad galopante, te va a sacar al menos una sonrisa durante tu lectura, y tal vez varias carcajadas, como a mí. Háganme caso, sé lo que les digo.
Es una lectura fresca, rápida y sencilla. Perfecta para leer en una tarde y sacarse la resaca literaria :)
Un texto juvenil que no dice mucho. No tiene argumento sólido, no me parece interesante ningún conflicto, si es que se puede decir que hay alguno. Los personajes no tienen profundidad. Me parece que se podía sacar más provecho a esta obra. El final es muy simple, esperaba que ya que la novela era plana, al menos el final tenga algún condimento. Pero no me pasó nada. Espero y deseo que sea solo mi percepción y que los jóvenes puedan disfrutar de este texto.
Nunca había puesto una estrella pero este lo requirió. No tiene historia, el protagonista vive en una nuve de pedo, si tiene alguna mala experiencia con algo te dice q hay q desconfiar de ello, idealiza a una piba y a su amigo q tiene los pies en la tierra la vive etiquetado por sus intentos de hacerlo entrar en razón a Julian. El peor libro q leí en vida
Mi prometida compró Nunca seré un superhéroe durante una oferta en la librería Cervantes, acá en Rancagua. Y a pesar de haber yo mismo elegido otro título, que espero traer a estas plataformas en el futuro, me decanté por leer primero este, cuyo solo nombre ya había llamado mi atención.
Y lo hace quizá, como no es ningún secreto, por mi fascinación con el género literario de hombres y mujeres en mallas salvando el mundo, aunque —debo admitir— es una afición que viene en caída libre desde Endgame. Debe ser quizá esa decepción con los superhéroes de la ficción contemporánea lo que más me llamó, y continúo hablando solo del título. Admitir que nunca seremos (seré) superhéroes es también admitir la poca relevancia que tenemos en el acontecer del mundo y que nuestro protagonismo, rascado apenas de la superficie de alguna historia que nos envuelva, puede ser negativo o no deseado.
Y de eso trata, justamente, esta novela. El despertar de la adolescencia y el enfrentamiento a un mundo que, aunque interesante, es indiferente a nosotros y, muchas veces, cruel e injusto. ¿No es acaso injusto amar a alguien que apenas nota nuestra existencia para mal? ¿No es injusto que las mujeres sean oprimidas socio-culturalmente? ¿No es injusto que haya padres que le peguen todavía a sus esposas e hijos?
Ese tipo de injusticias, aunque enfocadas en el universo de bolsillo adolescente que centra casi la totalidad de su atención en un amor no correspondido, son los que funcionan como motor principal de esta historia. Y me parece perfecto. Se trata a todas luces de una lectura-escritura juvenil que aborda cuestiones como estar estancado en un mundo que no entendemos y que no nos entiende, qué es la normalidad y que nos arroja como adolescentes (en mi caso, como el adolescente que fui hace mucho tiempo ya) a tener responsabilidades que no deberían ser nuestras, pero que nos adjudicamos como si lo fueran.
El ritmo es repetitivo, pero en el buen sentido. Hay frases y estructuras que se repiten, pero que no cansan. Al contrario, constituyen un ritmo que recuerda a la poesía o, más propiamente, a la música. No en balde Calamaro es citado tantas veces. Son repeticiones que, luego del vértigo, se sienten como momentos de descanso y tranquilidad, incluso risa. Lo que resuena con la afición de poeta de su personaje principal, con poesías que recuerdan a mis propios versos vergonzosos escritos a mis trece años.
Este ritmo es el que, justamente, al romperse, dialoga metodológicamente con el tema del libro. Se rompe la niñez y llega a nosotros una adultez que duele e incomoda, ese momento en que nos vemos obligados a entender y a practicar las agobiantes sutilezas sociales que embargan nuestro día a día y amargan el conocimiento del otro, que hasta entonces era directo, cercano y honesto.
Es una novela divertidísima, sí. Y el final, según he leído, se siente abrupto. Pero es que ese es el punto. La vida es así de abrupta a esa edad. Así de súbito es cómo la tragedia cambia nuestras prioridades e intereses.
¿Leerla o no leerla? Yo siempre diré que sí. Si son adolescentes, resonarán con ella. Y si lo fueron, dolerá de nostalgia e injusticia, como debe doler.
This entire review has been hidden because of spoilers.
Quise darle una oportunidad a este libro debido a que ya conocía al autor y su obra de los ojos del perro siberiano me encanto. Sin embargo con esta novela me decepciono considerablemente ¿qué tiene de malo?
1. No tiene un argumento sólido, va del primer amor y la obsesión con una chica, pero no termina de ejecutarlo. Marca el elemento de la amistad a base de vivencias en la escuela, aquí estas experiencias se me hicieron insípidas. Relaciones machismo y feminismo en el hogar, no supo llevar la critica.
2.El desenlace del libro demasiado incoherente a lo que se estaba tratando la novela.
3. Nuestros dos protagonistas se me hicieron bastante monótonos y tenían diálogos muy repetitivos.
4. El libro es un conjunto de escenas sin sentido para llegar a una resolución absurda y espontanea.
5. Aunque los capítulos son cortos había momentos que la historia se volvía tediosa y aburrida.
Lo bueno, el uso de los poemas para mostrar los sentimientos de nuestro protagonista y las frases retomadas de la película casa blanca. Por eso le puse una estrella.
Me encantó como primera lectura en la vida, spoiler alert, no fue mi primera lectura en la vida.
Conecte muchísimo con el protagonista y con el soundtrack, soy un fan de Andrés Calamaro desde mis 11 o 12 años, encontrar el libro lleno de referencias me sacaba una sonrisa satisfactoria. Sin embargo, narrativa mente no me llevó a ningún lugar, jajaja, y siendo honestos no creo que tuviera que llevarte a ningún sitio.
Es un diario, en el cotidiano sincero de un morrito de 13 cuya vida no es lo suficientemente interesante pero conectas porque así es la vida a veces.
Excepto por el valor de la amistad y la solidaridad de masas contra el enemigo.
un libro ligero pero divertido. Lo tenía mi jija pequeña (12 años) y decidí tomarlo y me atrapó por la nostalgia de recordar la vida de la escuela primaria.
Muy buen libro juvenil, tiene una esencia que nos da a contar cómo la vida de los jóvenes a menudo está sumida en diversos tipos de problemas que van desde lo común hasta lo peligroso.
La verdad q te encariñas e inmensamente sos teletransportado a una edad totalmente diferente y de alguna forma volves a tus propios recuerdos leyendo este hermoso libro
Después de leer nuevamente este libro para saber si me lo quedaba o lo daba a otra persona, ya que estoy haciendo limpieza de libros, me quedan clara dos cosas. 1. Que me encantaría saber que pensó en su momento mi yo de 19 cuando leyó este libro durante ese otoño que me leí todo libro que pude obtener y en el que me había interesado especialmente por conseguir la mayor cantidad posible de libros de Zona libre. 2. Que Antonio Santa Ana puede llegar a conmoverme hasta las lágrimas y llenarme de emociones con libros como "Los ojos del perro siberiano", "Bajo el cielo del sur" y "Ella cantaba (en tono menor)" al mismo tiempo que logra aburrirme enormemente con libros como este. Si bien sigo pensando que tiene un gran talento para escribir historias realistas y cotidianas con personajes a los que uno les toma gran cariño sin importar el paso del tiempo. En este caso lo único que me quedo del libro es las ganas que tenía de terminar de leerlo para pasar a otra cosa. Si bien tiene sus momentos que te hace reír o sacar una sonrisa, tanto el personaje principal como los secundarios son bastantes vacíos e insoportables. La historia no cuenta realmente gran cosa y lo considero un libro del que es muy fácil olvidarse la trama. Cosa que efectivamente me pasó, casi 8 años después de la primera vez que lo leí no podía recordar nada de la trama excepto que me gustaba como se escuchaba la sinopsis y fue por eso que termine releyendo lo para saber si me lo quedaba o no. Algo que no me pasó con los libros anteriores del autor que mencioné, dónde más de una vez los releí para revivir historias que me encantaban. En fin, me sigue gustando mucho el autor, pero este libro al contrario que otros de él simplemente no fue para mí.
El personaje principal me parece insoportable, y aunque sea de lectura rápida en realidad no me atrapó...no es el tipo de libro que leería. Fue gracioso en algunas partes, pero en otras solo podía pensar en terminarlo y dejarlo en el fondo del cajón. 2/5 por sacarme un par de carcajadas que ameritaban un señalador.
Es de esos libro cortos pero grandes en si ¿Me entienden? Es un libro muy ligero, esencial para cuando quieras leer algo en un día, pero te atrapa enseguida (o por lo menos así fue conmigo).