Con este libro me reencontré con Liniers después de tenerlo abandonado por un buen rato. Pensaba retomar la serie por orden cronológico y le estaba escapando a estos Macanudos grandotes posteriores, pero como los tenía a mano terminé manoteando uno al azar y dejándome llevar por sus nosecuántas páginas de chistes, delirios y otras cosas en el medio. Como me esperaba, me reí en varias tiras, me aburrí en otras (menos, eso sí, la mayoría de los cosos surrealistas esos), algunas me resultaron interesantes y otras de lo más pretenciosas. El dibujo, eso sí, sigue de lo más bonito y simpático, sin duda gran parte del encanto de Macanudo reside en él. Porotos extra por la sección "Macanudo apócrifo" en la que distintos autores dan sus distendidas versiones del cómic, que en la mayoría de los casos está al nivel de la obra original y en un par de excepciones hasta la supera.