Un libro fácil de leer, con una historia aparentemente sencilla que cabe en 117 páginas. Cuenta con no más de 5 personajes (por cierto, muy convincentes), con los cuales es fácil empatizar, tanto así como para hacer que te emociones en más de una ocasión.
Sinceramente, lo empecé sin esperar mucho. Aunque sí me había llamado la atención la descripción, creo que el hecho de que sea uno de los libros que se consideran lectura obligatoria en los colegios creó cierto rechazo, a pesar de que yo no tuve que leerlo en aquellos tiempos (mal por mí al juzgarlo antes de siquiera leer las primeras páginas).
Pero, para mi sorpresa, disfruté mucho la lectura, y la autora logró, con tan poco, que me pusiera en la piel de los personajes (especialmente Simón, el profesor de música judío). Al terminarlo, no encontré ninguna razón por la que no ponerle las 5 estrellas.