Junkopia deambula por los escombros de territorios post-industriales chilenos, fijando momentos fugaces en poemas cortos e imágenes procesadas en noise. Deformando los encuadres y acechando los desperdicios como un espejo terrible, los autores terminan convirtiendo el paisaje en una huella o en un accidente de sí mismo, como quien mira su reflejo en la pantalla de un televisor que hace décadas dejó de funcionar.Junkopia es el segundo libro de Editorial Bifurcaciones. Sus autores Opazo Hernández (San Javier, 1990). Becario del Consejo de la Cultura 2016 en la categoría poesía. Ha colaborado con crónicas, columnas y reseñas de tercera categoría en medios digitales y escritos. Fanático de Sonic Youth, Werner Herzog y el té con jenjibre.Rodrigo Figueroa (Constitución, 1989). Ha publicado trabajos vinculados al noise bajo los nombres de Cefalea y BAXABAXA en distintos netlabels y compilados. Le gusta el café, la poesía experimental y los cómics de Alan Moore. Tiene un perro que se llama Cooper.
"Adorable monstruo es la ciudad que miras tras el vidrio con la sangre llena de litio"
Construye buenas imágenes con las palabras, me hubiese gustado que apareciera más el yo. No sé casi nada de poesía, así que esto es solo una apreciación muy, muy personal: Sentí que el hablante miraba desde tan lejos sus materiales que no les imprimía ninguna emoción. ¿Quizás era eso lo que buscaba? También me costó encontrar unidad entre los fragmentos que componían cada parte. Las imágenes que acompañaban estaban muy en el tono de los textos. Recomendable como puntos de ignición para un lector muy activo, dispuesto a completar con su propia emocionalidad los textos.
Hay momentos, y con ellos, lugares, que me hacen sentir que algo debería estar pasando, algo importante, como ir a un lugar o lograr algo, pero en ellos sólo tengo rincones que no sé si debieran ser mantenidos o recordados, como si irremediablemente hubiesen nacido para el abandono.
Poesía de culto a la realidad de las cosas, la putrefacción de la basura en la calle, la gente raída sin esperanzas ni aspiraciones. Me gusta su estilo breve, directo, lleno de imágenes claras. Cada poema es una fotografía documental. Rescata la belleza de las cosas feas, como una propaganda que pierde su color al sol, o devela lo que pocos se atreven a mirar por miedo a que se les pegue la miseria. Me hizo recordar muchos blogs y Flickr del año 2007.
Breves poemas con postales urbanas fugaces y decadentes. Aunque aquí todo es muy pesimista, alicaído, sucio y sin propósito, aparecen de vez en cuando imágenes de una belleza triste y amarga.