Los libros de historia dicen que la Guerra Civil española concluyó en 1939. Pero, tras el último parte de guerra, muchos combatientes, cargos públicos y simpatizantes del legítimo gobierno republicano se vieron obligados a huir de la represión franquista y esconderse como topos. A final es de los años sesenta, tras el decreto de amnistía concedido por el dictador, los topos salieron, como hongos después de la lluvia, del agujero donde habían vivido escondidos, todavía con el temor a las represalias. En ocho años de investigación, los autores de Los Topos siguieron pistas, recibieron portazos, amenazas de muerte, etc. Todo para conseguir los estremecedores testimonios de quienes fueron perseguidos por un enemigo invisible que los enterró en vida. Sus testimonios hablan de la experiencia de su cautiverio, pero también hablan de los otros desaparecidos que no pudieron contar su propia historia, y del gran sacrificio colectivo que marcó sus vidas y las de sus familiares.
"Nos condenaron a muerte y a él lo fusilaron el día 14 de marzo de 1945. El cura que decían que habíamos matado nosotros durante la guerra murió dos años después, en el 47. Lo encontraron muerto sentado en el water de un bar de Madrid, no sé lo que le habría pasado".
"Yo en la cárcel de Ventas lo pasé mal. Hay un libro publicado en Francia de una que salió con vida y todo lo que cuenta es cierto. Yo estaba con mis dos niñas —al chico lo metieron en un colegio— y tuve suerte que sólo pasaron allí el sarampión y la varicela. Pero morían muchos niños pequeños del hambre y de los malos tratos. Las funcionarias los cogían y los tiraban amontonados en los retretes y las madres teníamos que hacer guardia para que no se comieran las ratas los cuerpecillos. La vida en aquella cárcel fue muy mala".
Las batallitas del abuelo que no quieren que se recuerden, como no quieren que tantos miles de muertos sean sepultados donde la familia quiera.
Un libro que duele, pero que es necesario para que algo tan miserable y sin sentido no vuelva a ocurrir.
Los Topos es una serie de narraciones de personas que pasaron años ocultos para evitar represalias políticas.
El libro tiene cierto interes por el fenómeno que describe y es comprensible que en el año de su publicación tuviese una gran repercusión. Sin embargo el texto es reiterativo y monótono, lleno de divagaciones por parte de sus protagonistas que no van a ningun lugar. Existe margen para sintentizar o ser más selectivos. A menudo se tiene la impresión de estar leyendo el mismo episodio repetidamente.
El esfuerzo de los autores para recoger todos estos testimonios es loable y la crudeza de la obra es claramente deliberada pero esto lo convierte en una lectura algo pesada.
Era aún un niño cuando los últimos topos comenzaron a salir de sus madrigueras. Sus cuerpos muy delgados o muy gruesos, todos de piel más allá del blanco y los ojos incapaces de hacerse a la luz del día. Veinte, treinta años de encierro en falsos techos, en cámaras sólo accesibles desde trampillas en el interior de baúles empotrados, en sótanos invisibles bajo animales estabulados. El cerebro infantil que se escondía cuando huía del miedo a la reprimenda materna o para esquivar al matón del patio de recreo, tan sólo tenía una certeza: Aquellas personas habían tenido que pasar mucho miedo para haber optado por aquel encierro en vida.
Es verdad que olvidamos aquello que nos aterró de niños. No quedaban en mi huella de las pesadillas que durante un tiempo tuve tras ver su historia en un "Informe Semanal" . Me soñaba como ellos, incapaz de distinguir el día de la noche, asfixiándome de respirar continuamente el mismo aire, esperando todos los días que llegará a casa la patrulla fatal que me descubriera. Pero lo había olvidado. Recuperar las historias de los topos, las que entonces supe y otras que desconocía, era una obligación pendiente. Siempre nos quedan asignaturas por aprobar a lo largo de nuestra vida.
El libro de Torbado y Leguineche es un canto a la esperanza. Personas que nunca perdían la esperanza que acabara su encierro. Culpables de nada y acusados de todo, porque cuando te señalan por pensar diferente sabes que es la acusación final, la que sólo puedes redimir con la muerte. Algo más de una decena de historias, todas iguales. Enfermedades a duras penas sobrellevadas, lecturas bajo luces mortecinas para pasar el tiempo, la falsa esperanza de un fin cercano que traían las ondas de las emisoras clandestinas, miedo a ser descubierto por lo que les pasara a los suyos.
Pero sobrevivieron. Léelo y cuéntalo a otros. Los anticuerpos de la libertad son más fuertes que la enfermedad de la tiranía.
Es muy interesante, cuenta en primera persona detalles y vivencias de gente señalada, ya fuera por sus ideas políticas, cargos que ocupaban o simplemente porque sí.
Sin embargo se hace pesado porque es muy monótono. Hay algunas historias demasiado repetitivas, llenas de divagaciones o personas que han contado toda su vida (dando detalles de cuando son niños) así que cuesta mantener el ritmo de lectura.
Son historias que hay que conocer y es un trabajo que hay que agradecer a estos dos grandes del periodismo y la literatura. Testimonio de hombres que pasaron más de treinta años escondidos, algunos en lugares inverosímiles o que no podían ni ponerse de pie. El libro, basado en entrevistas directas, es totalmente fiel a la narración de sus protagonistas, amigos y familiares. Historias duras, no todas terminaron bien, pero también una puerta a la esperanza, a la que tuvieron estos seres humanos en condiciones tan difíciles. También se recuerda a otros desaparecidos que no pudieron contarlo. Gran reportaje. Un libro de vidas robadas, en los que otra vez la realidad supera a cualquier ficción.
La única pega que tiene es que podría haberse estructurado y escrito algo mejor. Pero "Los Topos" fue una de las primeras referencias que abrió el camino para estudiar a los hombres y mujeres que decidieron esconderse tras la victoria rebelde. Sin ir más lejos, a día de hoy sigue siendo una de las mejores obras de esa historia de la guerra civil "a ras de suelo", como propuso Michael Seidman
Un libro brutal, duro acerca del modo de vida de quienes fueron perseguidos tras la Guerra Civil en España (1936-1939). Narrados en primera persona por las personas que se vieron obligadas a esconderse en una doble habitación, en un pajar, en el tronco de un árbol o en una buhardilla. Hay algunos testimonios que ponen los pelos de punta. Si has visto la película La trinchera infinita y te gustó, este libro te encantará. Es mucho más completo.
El libro es una recopilación muy interesante de las historias de personas que se ocultaron durante años de sus perseguidores franquistas en España, muchas de ellas en sus propias casas. Para mí fue una revelación conocer a estos personajes quienes también fueron víctimas de la Guerra Civil Española y la dictadura de Franco. Es muy interesante también reflexionar lo que le ocurre a las personas que pasan tanto tiempo escondidas, con miedo y sin contacto humano. Ahora, incluso con la pandemia, valoro mucho más mi libertad y el privilegio que significa. Privilegio, del que por razones políticas o simplemente por su forma de pensar, muchas personas no gozan.
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Several short accounts of people who had to stay in hiding in the Franco years - most coming out during the late 60s and 70s. Horrifying, but inspiring in a way. How they valued life!