Muy buen libro. Inclasificable. Eso es interesante, repele taxonomías. Todo lo que tiene de breve, lo tiene de intenso. La forma es clásica, el aforismo. Las fuentes, Grecia y Roma filtrados por la experiencia personal de un experto en estética. Por momentos creo que se parece a Nietzsche, por momentos se acerca a Cioran. Es un libro tan personal que devora al lector. Cuando parece volverse edificante, justo en ese instante se vuelve peligroso.