Libro de la fantasía. NO. Sensato lector: no lea este libro. Devuélvalo ahora mismo a la estantería. No es una cosa seria: se trata tan sólo de una recopilación de inocentes fábulas para niños que escribiera un tal Gianni Rodari (1920-1980), “ex seminarista cristiano convertido en diabólico”, según lo definió el Vaticano en el auto de excomunión. Un insensato, vaya, que pensaba que hasta los objetos más comunes encierran secretos, y los cuentan a quien los sabe observar, y que era capaz de afirmar que ya no hacen falta príncipes ni hadas, ni brujas ni castillos: las fábulas surgen hasta de la realidad más gris, de la obviedad cotidiana, del problema social o de la trivialidad de la vida familiar. Basta con mirarlo todo con un punto de ironía, y jugar (¿o no es un juego?) a infringir las reglas a través de la invención y la imaginación. BASTA. Deje este libro donde lo ha encontrado. No es para usted. ¿Para qué va a querer saber de la suerte de una violeta en el polo Norte, o qué le ocurrió al cangrejo que decidió caminar hacia adelante? ¿De verdad piensa que tienen algún interés los acontecimientos del Planeta de los Árboles de Navidad? ¿Acaso le incumbe la lista de medicamentos que todos los días engulle, con maniática puntualidad, el barón Lamberto (¡sí, el que érase dos veces!)? NO SIGA. No vaya a ser que ese loco bajito que usted fue una vez, y al que tanto costó domesticar, no esté domesticado del todo... Quizás sólo esté dormido, y ahora puede despertarse, proferir un largo e irreverente bostezo, y tomar el control. Aténgase a las consecuencias.
Italian journalist and writer, particularly famous for his children books, which have been translated in many different languages but are not well known in the English speaking world. In 1970 he was awarded the Hans Christian Andersen Medal for children's literature.
Una edición muy cuidada de un montón de cuentos del gran Gianni Rodari. Qué más se puede pedir para disfrutar durante un buen rato.
Este libro está en mi wish list (algún día caerá...), porque no me pude resistir leerlo de la Biblioteca Pública. Si lo ven de cerca lo querrán tener, es maravilloso. Y además es de Rodari, ese genio de la literatura infantil (que se lee tan bien de mayor).
Mi enhorabuena por la edición, lo recomiendo a todo el mundo.
Any words can explain the beauty of this book because this book is able to tell us a lots of things without we need to open it to read. Radar was a genius and his books represents his incredible ability to give the life to the books with only a few words.
Gonario era el último de siete hermanos. Sus padres no tenían dinero para mandarlo al colegio, y por eso le pusieron a trabajar en una gran factoría agrícola. Gonario tenía que hacer de espantapájaros, para mantener alejados de los sembrados a los pájaros. Todas las mañanas le daban un cartucho de pólvora, y Gonario, durante horas y horas, iba arriba y abajo por los cam-pos, y de vez en cuando se paraba y daba fuego a un montoncito de pólvora. La explosión espantaba a los pájaros, que huían, temerosos de los cazadores. Una vez el fuego se prendió en la chaqueta de Gonario, y si el niño no hubiera sido rápido en tirarse a una charca, seguramente habría muerto entre llamas. Su salto espantó a las ranas, que huyeron ruidosamente y a su vez espantaron a los grillos y a las cigarras, que dejaron de cantar al instante. Pero el más asustado de todos era él, Gonario, que lloraba solitario en la orilla de la charca, mojado como un patito feo, pequeño, sucio y hambriento. Lloraba tan desesperadamente que los gorriones se posaban sobre un árbol para mirarlo, y piaban de compasión para consolarlo. Pero los pájaros no pueden consolar a un espantapájaros. Esta historia sucedió en Cerdeña.