Len Howard fue una ornitóloga amateur, naturalista y música británica, que estudió los pájaros de su jardín de una manera autodidacta y viviendo prácticamente aislada, con muy pocos vecinos a su alrededor. Los pájaros han sido y son uno de los aspectos más amables de la naturaleza. En ellos podemos apreciar el vuelo de unas alas, el roce de unas plumas, así como el canto que de ellos emanan. De este modo, Los pájaros y su individualidad conforman un libro que es un vínculo con la naturaleza y la belleza, lo que esta nos manda y nosotros recibimos, lo que Len Howard vivió y experimentó e investigó. Podía pasarse todo un día inspeccionando un nido, con la vista en determinados pájaros. Fíjense que si leen el libro verán que les ponía un nombre a cada uno de ellos. Es así Cabeza pelada, un hermoso carbonero como su familia, como Torzal, como los mirlos, los pinzones, los petirrojos, los camachuelos... Toda ave que alcanzara la vista de Len sería estudiada y analizada. Y no sólo en su observación analítica, sino que para ella este era su día a día. Vivía con ellos, y casi, para ellos.
En este libro se detallan los trinos y cantos de los pájaros, sus ritmos, su manera de vivir, de comer, de emocionarse incluso. Len Howard analiza los pájaros de tal manera que nos hace estar ahí con ella. Dando de comer a los mirlos y herrerillos y carboneros, dándoles queso (les encantaba) o migajas de comida. Nos encontramos ante la vida de Torzal y Cabeza pelada, la cual Len nos detalla y nos hace que riamos, que nos emocionemos, que sonriamos frente a las aventuras que les son dadas. Me ha encantado volver a este libro (hace años, cuando me dio por los pájaros como a Len y en otra edición, este fue uno de los libros que se vino conmigo) y saber más de ellos, volver a la naturaleza, a la belleza que nos brinda. No me extraña que los pájaros sean así asustadizos, nosotros somos los raros en su ambiente. Pero Len... Len para ellos era una más, otro pájaro que vuela con ellos. Un pájaro de la clase humana. Len les comprendía. Y ellos comprendían a Len.
Los pájaros y su individualidad es sin duda un libro no solo para amantes de la ornitología o la naturaleza, sino que como libro antropológico nos brinda mucha luz en el aspecto de cómo somos con los animales, cómo éstos conviven en un entorno medio asilvestrado en la que pueden ser ellos mismos y ser observados. Me gusta cómo Len escribe, pues lo hace sin titubeos, sin indirectas. Para ella los pájaros eran algo más en su vida, eran su sino, su porqué, su modo de vivir. Me gusta que le ponga nombres a cada uno de ellos, pues como dice el título, cada pájaro se convierte en un individuo, un ser único en este mundo que nos ha tocado vivir. Esto es lo que reza y proclama Len Howard: dar a cada pájaro un destino, un único valor, un mundo hecho no solo para el resto, sino también para esos pequeños seres alados que vuelan y anidan y dan de comer y tienen sentimientos y emociones. Ellos, los pájaros, conocen el miedo y la supervivencia. Lo primero es lo que más conocen, llegando a ser unos seres complejos con sentidos hiperdesarrollados (como lo es guiarse en el vuelo) o con un enorme saber a la hora de dar de comer y dar un aprendizaje a sus crías. Todo esto, Len Howard nos lo cuenta, y nosotros lo agradecemos. Es un libro, sin duda, muy bello y armonioso que sacará a más de una persona una sonrisa.