No sabría cómo empezar a hablar de este libro porque la edición contiene bastante más que "Los libros de Alicia". Voy a arrancar por decir que lo tengo en mi posesión desde la más tierna infancia, y que jamás lo leí porque tenía demasiadas notas al pie y era muy grande y muy pesado, y me gustó siempre leer las cosas de corrido y el prólogo era de Borges y muy difícil de entender para mi yo pequeña. Creo que todo esto hubiese molestado sobremanera a Lewis Carroll, que escribió el libro para que fuese leído y amado por niños.
Con ya 23 años pude finalmente leerlo completo. Primero un vistazo general: todo, absolutamente todo lo que escribió el Sr. Dodgson es absolutamente encantador. Los libros de Alicia, la Caza del Snark y los cientos de cartas aquí recopilados, todos tienen ese mismo tono de "wonder", de maravilla.
La historia de Alicia en el País de las Maravillas es hermosa, fascinante y divertida, y creo que describe a la perfección la sensación de soñar; las cosas suceden sin demasiada lógica y retazos de la vida y las experiencias de Alicia se entremezclan con imaginaciones. Creo que, sin embargo, las aventuras de Alicia a través del espejo son mejores. Es una historia un poco más estructurada, sucediendo todo como una partida de ajedrez. Las notas al pie en esta edición se ocupan de mostrarnos los movimientos de las piezas. Los personajes son más que memorables y todo el relato es muy entretenido. Creo que el punto fuerte de ambos, que además contribuye a ese tono de "maravilla" antes mencionado, es la voz de Alicia como narración. La curiosidad infantil, la disposición de aceptar las cosas más absurdas, la estructura de pensamiento... creo que sin eso los libros no serían lo mismo.
La caza del Snark tiene todo lo que puede ser interesante de la poesía (métrica, rima), pero prescinde de todo lo que es despreciable de ella (todo lo demás). La historia posiblemente me haya gustado más que las demás. También tuve la ventaja de poder leerlo en inglés, pues estaba reproducido en las notas. Al respecto, aprovecho la oportunidad para recomendar que si les es posible lean toda la obra de Carroll en su idioma original: parte del encanto es el sinnúmero de juegos de palabras, que se pierde en traducción. Yo quise aprovechar la edición que tenía y, aunque la disfruté muchísimo, creo que la lectura hubiese sido más fluida si hubiese empezado por buscarlo en inglés.
Por último las cartas, y me gustaría detenerme aquí un segundo. Lewis Carroll resulta un personaje muy curioso y muy ambiguo. Leerlo interactuar con sus muchas "niñas amigas" es una delicia: es divertido, amable, cariñoso. La mayoría de las cartas tienen un tono de juego que resulta simplemente exquisito, incluso cuando las niñas ya han crecido y las cartas están dirigidas a mujeres de más de treinta años. Son todas tan amistosas que es imposible no sentirse también un poco amiga de Dodgson. Dicho esto y a pesar de sus propias protestas, también es imposible no sentirse un poco incómoda con algunas de sus cartas. Si bien pienso que son absolutamente inocentes, y las cartas y declaraciones de esas mismas "niñas" (ya entradas en edad, en el siglo XX, escribiendo sus memorias) parecen confirmarlo, es inevitable sospechar intenciones más oscuras (cosa que también hicieron las madres de muchas de las niñas y la sociedad en general, si nos guiamos por la correspondencia de Carroll). Creo sinceramente que, incluso de ser verídicas las acusaciones, esta supuestas intenciones jamás llegaron a las niñas mismas, y al fin y al cabo eso me parece fundamental.
En cualquier caso recomiendo también la lectura de las cartas, porque son tan encantadoras como los cuentos, pero además por un interés digamos histórico en la Inglaterra victoriana. La edición que poseo tiene también muchas de las fotos tomadas por Dodgson, que era un aficionado a la fotografía, y las mismas también son fascinantes.
En fin, recomendable la literatura, recomendable la edición también. El prólogo de Borges sigue medio chupándome un huevo igual.