Los que me leéis mi reseñas por Goodreads, sabéis de mi afición a leer historias acerca de los humanos en contacto con el mundo animal, y su adoración por éste, llegando a entablar una profunda y sincera amistad, con lazos irrompibles con los seres que cuidan y protegen. He leído unas cuantas, y algunas de ellas, las mejores, me han resultado sinceras y encomiables en dramatismo real. Pero la presente, " El círculo del agua clara", es de lejos una (sino la mejor) de ellas.
Y es que el pedazo de auto biografía del Naturista Gavin Maxwell, que nos relata su afincación en la Islas Hébridas, en un paraje que él bautiza cómo Camusfeàrna, es una narración tremendamente sentimental, sincera, objetiva (en la visión global de lo que le rodea y los malos rasgos característicos de las nutrias que lo acompañan en su andanza vital por las inóspitas tierras Escocesa, a la vez que sentimental ( y desgarrador por ello), cálido , delicado, y en parte subjetivo ( de las subjetividad que puede tener cualquier persona entregada a la causa de cuidar ) al dar su vida y compartirla con especímenes, en principio, ajenos a él , pero, y sin embargo, más cercanos que los de su misma especie.
Así y todo, en su primera parte: La bahía de los Alisios, no parece que vaya a ser tan centrado en los aspectos comentados con anterioridad. Aquí Maxwell nos introduce en el porqué de su desertaje consentido y temporal ( ya que muchas veces viaja a lo largo del año, y una mitad de éste lo pasa en su piso Londinense), sus inicios y anclaje, tanto físico como amistoso, con los pocos vecinos que tiene y las tiendas " cercanas" que le suministran víveres y otros enseres. El naturista nos describe perfecta, minuciosa pero álgimente sus sensaciones, el paraje salvaje y espectacular que es ésa pequeña isla Hébrida. Pero a raíz de la muerte de su fiel perro de toda la vida, y después de un año de guardar riguroso luto, e incluso, pensar en dejar la pacífica Camusfeàrna, es cuando la narración llega a su punto álgido, precisamente por ser de una calidez y sinceridad aplastante,al describir a corazón abierto toda la toma de contacto y sus vivencias con las nutrias, las cuales son su anclaje sentimental y vital con la su paso por la existencia (aún si él ser plenamente consciente de ello ).
Tres serán las Nutrias que le acompañen en éste primer libro. La primera de ellas: Chahala, es la historia de un amor protector e instantáneo y un adiós temprano; es por ello desgarradora y muy dramática. La segunda: Mij, es la narración más sentidas de todas, precisamente por ser la que da eje a su vinculación más profunda con las nutrias , su arraigo a las costa e idilio con el paraje y el día a día de compartir su vida , ver crecer y criar a ésta. Por lo tanto, su final te abre una brecha tan profunda en el corazón, o te vuelve a abrir la tuya propia, que te duele la pérdida y más de la manera en el sucede. Es así, que las vivencias que comparte íntimamente Maxwell con sus futuros lectores, traspasará su sentimiento de pena y desconsuelo, a los amantes del reino animal, llegando a calar muy, pero que muy hondo, a los que hemos tenido experiencias personales similares, e incluso compartimos ésa entrega con los seres tan maravillosos y especiales que son los mal llamados animales. Sí, el libro te hace abrir cicatrices que creías tapadas, y verte reflejado en tan bonita y dedicada vida a unos seres que importan, y aportan más que muchos humanos.
Pero no solamente las partes de las vivencias con las nutrias, que si bien son fundamentales para la mágia tan especial de la obra, resultan importantes. El peso completario lo aportan los pasajes narrativos de las descripciones del entorno de la isla como fondo, un marco ideal y ensoñador como pocos, narrados con una exquisitez melancólica y bucólica pero a ratos vivaz, alegre en fondo significativo , gracias a la pluma poetica del naturista.
No obstante, la obra no está exenta de lagunas, o más bien, incoherencias personales en lo referente a la vida previa de éste Escocés en las islas salvajes, pero es muy perdonable, pues el ser humano en sí es contradictorio.
Lo ratifico, una obra muy especial y mágica, de las mejores memorias que he leído de primera mano acerca del idilio y conexión entre humanos y animales, que es imposible que no te llegué, y en cierto punto, hasta te duela ( por ti y por el autor y sus preciosas nutrias). Sólo sé que,a éstas alturas, ya quiero leer su siguientes partes.
Una obra para sentir, en el más rotundo y profundo significado del adjetivo. Única y altamente recomendable.