"El clásico de Víctor Hugo gira alrededor de la vida de Jean Valjean, un hombre que fue encarcelado 19 años por robar pan para comer, que se arrepiente de su pasado delictivo y que dedica su vida a hacer el bien. La tira de Patricio gira alrededor de la vida de los Godínez, una familia que se dedica a hacer lo que sea necesario con tal de comer un poco de pan y que no se arrepiente de nada". Del prólogo de El Fisgón.
Hacer humor a partir de la pobreza y los pobres puede convertirse en un arma del status quo, cuando ese humor es complaciente y se regodea en los estereotipos y los chistes fáciles. Aunque los Miserables de Patricio no se salvan de ciertos estereotipos, el humor global logra ser corrosivo y crítico, sin caer en la fantasía de la pobreza honrada hasta el autosacrificio de "Nosotros los pobres". Con un dibujo simple, pero efectivo, Patricio nos deleita y abre los ojos con las aventuras de los Godínez, habitantes de una de las zonas más paupérrimas de la ciudad (una colonia/asentamiento que lo mismo lleva el nombre de Milton Friedman, que el de Elba Esther Gordillo, según el tema de cada episodio). Sobreviviendo la mayor parte de las veces, los Godínez se aferran a la vida, a pesar de sus mismas carencias (económicas y educativas) y de las figuras de autoridad que los acosan y desprecian.