El joven Máximo Odiot, como consecuencia de la especulación de su padre el marqués de Champcey, se queda en la calle y sin un céntimo. Gracias a la ayuda del que fue notario de su padre consigue un puesto como administrador de una familia rica que vive en el castillo de Laroque. En el castillo viven toda clase de personas con intereses contrapuestos y en el seno de una conspiración contra él, el joven Máximo es acusado del intento de seducir a la heredera del Castillo para convertirse en su esposo y por tanto el heredero de toda la fortuna de los Laroque. Una dama octogenaria, la señorita Porhoel Goel, empieza a ayudarle, cuando inesperadamente se dan una serie de acontecimientos que van a desembocar en lo que nadie se podría haber imaginado.
Me encantó la forma de escribir, esa manera que ya no se usa. Súper descriptiva la historia, me atrapó desde el principio. Cuanta fatalidad para el pobre Máximo que hereda deudas al por mayor y que todavía tiene que mantener a la hermana. La suerte que tuvo de terminar dónde terminó y de hacerse de amistades importantes. Le fué bien porque era buena persona con los demás, la vida lo recompensó al final. Una historia muy corta y rápida de leer que me dejó con ganas de más, pero el final me gustó.