Este es, de hecho, mejor que el primero y, además, Charlie es quien da con la identidad del asesino.
Escenas y demás:
*Señor, Diesel es un gato grande. Yo siempre he querido un gato grande. Mmm, la suerte que tienen algunos… *procede a buscar en Google "cómo extraer un gato ficticio de un libro para… tomarlo prestado por un ratito, sí"*
En una nota no relacionada, mi gato ha vuelto a casa desde su "lugar de trabajo" en el que no estuvo vacacionando alegremente, no. Ahora deberé tener cuidado con lo que murmuro mientras escribo, supongo. Agh.
*El incidente de las bragas comestibles: cualquiera que se atreva a llamar "animal inmundo" a Diesel (y a Dante. También estoy pensando en el perro y definitivamente no lo olvidé, no) se merece que le avergüencen públicamente.
*El primer encuentro de Charlie con la familia Delacorte: ay.
*Los momentos que enviaron a la voz en mi cabeza a teorizar locamente (acertó —de cierta manera— con una de sus teorías, así que pueden sorprenderse libremente. No me ofenderé ni nada, de verdad. Por favor, si hasta yo me he sorprendido)
1. El mayordomo, entregándole dinero a un desconocido.
2. El cuarto volumen del inventario que (tal vez) fue tomado por Hubert, la página arrancada y el tórrido romance que, se dice, el antes mencionado mantiene con —agárrense— una bibliotecaria.
3. La parte en la que se cuenta que Eloise y Delacorte pasaban tiempo juntos comiendo galletas: las galletas de/con cacahuetes existen, gente. Solo digo.
4. Stewart Delacorte, siendo amable de repente.
...Por otro lado, tiendo a no confiar en las personas amables, así que esos podrían —quizás— ser mis prejuicios propios hablando.
*La lectura del testamento, también conocido como Ese-Documento-Que-No-Hizo-Nada-Feliz-A-La-Familia-Delacorte.
*La confrontación entre Sean y su padre que, afortunadamente, termina convirtiéndose en una charla emotiva: eh, me pregunto cómo será mantener una charla emotiva con un padre… oh bien. Ese es un asunto para no considerar más tarde, sí. Hacia adelante.
*El hallazgo provocado por un Diesel hambriento: ¿quién es un gato maravilloso?
En otra nota no relacionada, me acaban de arañar. Y me echaron de mi asiento. Tan injusto…
Sospechando que hay artículos faltantes en su extensa colección de libros, James Sullivan Delacorte decide contratar a Charles Harris para que revise su inventario. Después de todo, Harris debe poseer el conocimiento suficiente para ayudarle puesto que es archivista (que no, no de ese tipo. Urgh) y catalogador de libros raros en la biblioteca de la universidad.
Charlie acepta el trabajo, por supuesto. Habrá que identificar a un ladrón y lidiar con la (no) encantadora familia de Delacorte,sí, pero no puede ser tan difícil, evitará que piense demasiado en la tensa relación que mantiene actualmente con su hijo Sean y, honestamente, el sueldo ofrecido es generoso… y, entonces, descubre que alguien ha desorganizado los tomos (los muchos, muchos tomos que él ha de volver a organizar. Divertido), halla al señor Delacorte muerto (probablemente asesinado, en realidad. Tendrá que tratar con la inspectora Berry nuevamente, ¿no? tan… genial, eso), se le informa acerca de la posible compra y desaparición de una obra de Edgar Allan Poe (¿por qué diablos yo nunca había oído hablar sobre Tamerlán, de todos modos?) recibe una amenaza telefónica y, como las cosas todavía no están lo suficientemente mal, ocurre una segunda muerte (en serio, ¿cuándo el pobre hombre se inscribió para verse involucrado en esta clase de situaciones?)