Los avances científicos del siglo XX, en especial en la química (que permite conocer y manipular la estructura íntima de las cosas), han escindido -esa es la tesis de este libro- la tradicional división entre las ciencias naturales y las humanas. El conocimiento platónico por fin ha sido rebasado y es posible captar la realidad, la única que conocemos hasta el momento, que es la de la materia que nos rodea y de la cual formamos parte.
Aunque este libro a veces presenta una estructura que hace que se repitan ideas/conceptos o te pierdas históricamente, es cierto que una magnífica explicación de los grandes avances científicos. Cumple en ese sentido con su objetivo, y parcialmente con la derrota platónica. Hay algunas cuestiones que plantea muy interesantes, sobre el dogma de lo científico que me apunto y me encanta por su voluntad por que ciencias físicas-naturales y humanas se reencuentren. Porque precisamente hay una ruptura enorme, un abismo casi entremedias.