En esta magnífica novela, galardonada con el Premio Nacional de Narrativa, Álvaro Pombo describe el esplendor y la decadencia de lo que parecía una unidad familiar que se imagina perfecta. La narradora, la hija mayor de la familia, había pensado que todos su excéntrica madre, sus hermanos, su aún más excéntrica tía Lucía y su enamorado alemán eran seres superiores que brillaban con luz propia en medio del paisaje romántico de la península, una isla casi, en la que vivían, aislados y orgullosamente desdeñosos de la chata realidad de su época. Pero una serie de sucesos y el desvelamiento de un secreto familiar que la afecta decisivamente, descubre a la narradora el verdadero rostro frío, práctico, tiránico, y a la postre venenoso de los mitificados habitantes de aquel reducto en el que «los padres, los maridos, los hombres, dan lo mismo. Son intercambiables». Una revelación que cambiará irremisiblemente el sentido de su vida.
Álvaro Pombo es un poeta, novelista y ensayista español, nacido en Santander en 1939. Su obra se caracteriza por su estilo refinado, su profundidad psicológica y su enfoque en la complejidad de las relaciones humanas y la identidad. Estudió Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid y, más tarde, en el Birkbeck College de Londres, donde vivió durante casi dos décadas antes de regresar a España. Su formación académica y su experiencia en el extranjero influyeron en su estilo literario, que combina una sensibilidad poética con una ironía sutil y una aguda introspección.
Su estilo único y su profundidad temática han hecho de él una de las voces más importantes de la literatura española actual. A lo largo de su carrera, Pombo ha escrito numerosas novelas y poemarios que han sido aclamados por la crítica y premiados en distintas ocasiones. Entre sus obras más destacadas se encuentran El héroe de las mansardas de Mansard (1983), que explora el tema de la homosexualidad y el deseo en la España de posguerra; Donde las mujeres (1996), una reflexión sobre la soledad y las relaciones familiares; y La cuadratura del círculo (1999), en la que ahonda en el dilema entre los ideales y la realidad. Otros títulos importantes son El metro de platino iridiado (1990), que le valió el Premio Herralde, y La fortuna de Matilda Turpin (2006), con la que ganó el Premio Planeta. Su obra se caracteriza por un enfoque en temas existenciales y filosóficos, así como un lenguaje rico y colorido, en el cual aúna la musicalidad de la poesía con el vigor narrativo de la novela.
Además de su obra literaria, Álvaro Pombo ha tenido una activa participación en la vida pública y política española. Fue miembro de la Real Academia Española desde 2004, ocupando el sillón J y también se presentó a las elecciones al Senado como candidato del partido UPyD en 2011. La obra de Pombo ha sido fundamental en el panorama literario contemporáneo en lengua española, por su habilidad para reflejar los conflictos internos y las contradicciones de sus personajes.
Ovo je jedna od meni najdražih knjiga koje sam imala zadovoljstvo da potpišem kao urednik... Odabrali smo je u saradnji s katedrom za iberijske studije u okviru edicije najbolji španski romani druge polovine XX veka... i odmah sam se zaljubila u autora i njegov stil... Veoma uvažavan i nagrađivan u Španiji, kod osim ove knjige potpuno zapostavljen... Divan prevod čudesne Jasmine, profanke, zahvaljujući čijim iščitavanjima hrpe španskih rukopisa su u Srbiji mnoge predivne knjige ugledale svetlost dana (recimo "Ljubav malim slovima")... Ovu knjigu prati svojevrstan fenomen kod nas... Čim smo je objavili Laguna ništa nije uradila da izreklamira knjigu (tada je Laguna tek počela pomalo s reklamama), a knjiga je uprkos svemu tome uspela da dospe na listu 20 najprodavanijih naslova u knjižarama IPS-a (kad sam to rekla mom kolegi španskom uredniku ostao je bez teksta, prvi prevod tog autora na srpski i bez reklame)... Knjiga je jednostavno sjajna i toplo je preporučujem :)
Los mensajes de Pombo aquí son claros: sigue tu propio camino, las familias no son siempre un dechado de virtudes y aunque nos sintamos muy cercanos por motivos obvios, no tienen porqué no ser un hatajo de locos.
Los personajes femeninos y de sexualidad ambigua siempre los trabaja muy bien este gran autor, resultan creíbles. Aquí nos presenta una familia de carácter voluntariamente matriarcal muy cerrada al exterior y un tanto estrafalaria y snob. El estilo y lenguaje también es coherente, pausado.
Siempre me pareció más filósofo que escritor A. Pombo, siempre buscando remover conciencias dormidas.
Me costó engancharme. Sentía que por más que leía no avanzaba nada.
Al principio sentí que no estaba ocurriendo nada cuando estaba pasando todo.
Es una novela simple, lineal. Con un giro en la trama que me veía venir y que, sin embargo, me ha terminado de cautivar.
Con toques nostálgicos, amargos; la narradora nos va describiendo su vida familiar y el núcleo que la conforman. A veces episodios al azar, otras: pasajes que te dejan con ganas de más.
Al final de cuentas me ha gustado porque es un libro de personajes y su personalidad y él como tu familia, al ser el contexto próximo al que te ves expuesto: te va forjando con ideales, modos, pensamientos y hobbies que pasan desapercibidos y de grandes, resulta que no eran tan fastosos.
Mis palabras favoritas de este año están en los libros de Álvaro Pombo. He pensado en Martín Gaite, Marías, Laforet y otros rumiantes que te llevan por un hilo mental infinito del que sales con unas ganas locas de conversación. En este caso, es un poco ‘Mujercitas’ pero en plan listísimas. También me vienen a la cabeza los universos femeninos de Almodóvar pero con neurosis ¿de ricos? En fin: profundidad psicológica, existencialismo sofisticado, tramita familiar con misterios, salseo y humor, tierno a veces y en otros retorcido. Ras i curt: Alto disfrute.
A ratos magnífica, a ratos tediosa o pedante, por momentos he pensado que podría merecer cinco estrellas, pero si la novela se llega a alargar un poco más, quizá le hubiese costado quedarse con dos.
La maestría en el estilo de Pombo es innegable. Sin embargo, la construcción de los caracteres creo que desbarra un tanto en el último tercio, en el que los acontecimientos se precipitan y, al final, no sabes a cuál de los personajes odias más.
Pffff chicos, se me ha hecho una bola tremenda este libro. Entiendo que parte de la cuestión reside en que no ocurre nada, todo pasa lento, y en esa nada y lentitud es donde resta la decadencia que plasma el relato, pero ha sido demasiado pausado para mí.
Solo en el último 20% del libro la cosa acelera y está para mí la chicha. Además creo que se ha dejado cuestiones muy interesantes en el tintero, como el por qué le afecta tanto el reencuentro de sus padres.
hoy, en mitad del huracán que siempre es mayo, he parado a tomar un helado 🍦 me he sentado en un banco al sol y he leído las 20 páginas que me quedaban de un tirón, prácticamente sin levantar la vista del papel (!) casi como cuando tenia 15 años y era capaz de tirarme horas leyendo en la cama.
me ha encantado ese momento. he revivido la sensación por la que me apasionan los libros desde siempre: la de transportarte a otro espacio y tiempo, la de abstraerme de la realidad para vivir otra y entenderme quizás un poco mejor en esa alteridad.
este libro me ha hecho pensar mucho sobre la infancia y el afecto (también sobre cómo este se transforma constantemente mientras crecemos). he pensado mucho en cómo nos narramos el pasado y en la complejidad y el dolor de entender nuestra historia familiar, o lo que es peor, en no terminar de comprenderla.
he pensado, sobre todo, mucho en las mujeres, en lo que significa aferrarte con uñas y dientes a un relato porque es aquello que te puede proteger. he pensado en todas las mujeres narradoras y constructoras de historias, de mitos y de universos que les han permitido sobrevivir y arrasar con tantas cosas a su paso.
por encima de todo, he pensado que !!!! qué camino tan difícil el de conocerse y construirse a uno mismo fuera de la familia !!!!
en fin que un beso. que me encanta leer al sol.
y gracias primica por regalarme este libro 🤍 me has hecho un descubrimiento maravilloso 🤍
"Y rehíce toda la narración completa de mi vida hasta entonces, desde la perspectiva de una chica cuya vida se había quedado en nada y sólo podía salvar su dignidad tirándose por el hueco del ascensor del hotel a las tres treinta de la madrugada, pero que poco antes de encaramarse a la barandilla se mira un instante en el espejo y piensa: «Chica, te suicidarás, pero nunca parecerás una suicida.»"
Me ha encantado cómo escribe Pombo. La historia prometía mucho en las primeras páginas, pero adquiere un cariz mucho más reflexivo y monologado, que no es necesariamente malo, pero restó mi capacidad para disfrutarla. Simplemente quería que les pasasen cosas a los personajes. La nada en la que se queda tía Nines.......amor saca provecho de tus personajes!!! La ausencia total de párrafos...............rough.
"La situación duró lo que duró el verano, sin llegar nunca a ser tanto como una situación. Era una cosa que se iba a terminar y que solamente yo veía, por añadidura, como una estampa ideal de lo imposible. Hasta que empezó el curso y hubo que suspender aquellas clases y todo lo demás".
Pombo el primero en definir el término de situationships de verano. Es una más.
Donde las mujeres de Álvaro Pombo me resultó una novela profundamente decepcionante. A pesar de su prestigio (Premio Nacional de Narrativa incluido), encontré la prosa recargada, los personajes artificiales y la trama ausente. Pombo prioriza discursos filosóficos pedantes sobre la construcción de una historia orgánica: los diálogos son monólogos disfrazados, los personajes —especialmente las mujeres— son caricaturas misóginas (fatua, marisabidillas, tiránicas), y los hombres, meras sombras vacías. La narración avanza a trompicones, enterrada bajo reflexiones que pretenden profundidad pero solo logran fatiga. Sinceramente, siento que lo que podría ser un retrato familiar se convierte en un ejercicio de egolatría literaria, donde las ideas abstractas ahogan cualquier atisbo de humanidad. Peor aún: la obra no envejece mal… porque ya nació rancia.
como me gusta a mí la prosa de este señor, deshilvanando la historia de una manera filosófica tan tan tan buena. me ha gustado mucho este libro por cómo retrata las adolescencias solitarias y “rebeldes” de la burguesía anquilosada e inconsciente de posguerra, encarnada en una protagonista-narradora que poco a poco ve cómo se desmorona la visión que tenía de su familia. aunque tenga una trama que, hacia el final, se hace obvia, me ha gustado mucho la forma en que narra el paso de la infancia a la adolescencia: la pérdida de la hermana como interlocutora, el rechazo de la tía venerada, la intimidad en que se es parte y jueza.
“Los padres no cuentan, no han contado nunca. La identidad es siempre maternal. Una familia entera significa lo que significa la madre, o si la madre es insignificante, ya bien puede, significar cualquier cosa la familia entera.”
Una novela sobre la cotidianidad y la identidad familiar. Me ha conquistado la construcción de los personajes y cómo he acabado villanizando a cada uno de ellos.
Pues lo siento, pero no me dice nada. Narración contada en primera persona por una muchacha de buena familia en los años de posguerra, ambientada en La Maraña, una isla ficticia próxima a la también ficticia Letona, trasunto, imagino, de Santander. También imagino que se trata de una crítica a esa alta sociedad que disfrutó de la libertad de la República, pero supo adaptarse estupendamente a la falta de ella de la dictadura, porque con dinero todo es más fácil. Las mujeres de la familia resultan todas ellas desagradables por uno u otro motivo: la tía Lucía, acostumbrada a hacer lo que le parece, y manejando toda la vida al pobre Tom (única cara amable de la novela); la madre, ejemplo de esa adaptación a las circunstancias, a la que tanto le vale vivir sin hombres como con ellos, repitiendo falsamente la letanía de “todo esto es culpa mía” con una amplia sonrisa de tranquilidad; las hijas, tanto la coqueta y engreída Violeta, como la narradora, orgullosas de ser lo que son mientras pueden serlo… Y todo ello narrado en un lenguaje tan alambicado como las protagonistas, cambiando el sujeto de sitio, agotando familias léxicas hasta agotar con las repeticiones… Buff.
lo que fue, fue como fue, como todo. La resignación de aceptar la inexistencia de cambio que en realidad tiene la vida. Una vida no cambia tanto con los años, y de forma contradictoria, descubrir que tenemos temor a que nuestras vidas no puedan continuar hasta la muerte tal como han sido.
qué geniales las conversaciones sobre las que se configura el libro. conversaciones que se hablan porque se sabe que es de noche, y q habrá un mañana en el que todo se vea difuso, y donde, la sinceridad que da la oscuridad, con la luz del día desaparezca, y entonces no sepamos si esas confesiones fueron realidad o fueron un sueño, porque no nos veíamos los ojos, porque tú hablabas al techo imaginando mi cara, y yo escuchaba con los ojos cerrados. Y nos confesamos, con la esperanza de que mañana ninguna supiese si había sido real, y despertarse con la sensación de que algo entre vosotras dos había cambiado pero es de día, y hace sol, y ahora nos vemos las caras, y no me atrevo a hablarte de anoche, por miedo a q estuvieses ya dormida cuando te conté mi secreto.
PD: lo he buscado. los tataratíos de María Pombo, Ana y Cayo, son los padres de Álvaro Pombo.
La primera mitad de la novela me costó mucho no saltármela de lo aburrida que era. Descripciones larguísimas de cualquier nimiedad y tan pedante en el lenguaje que roza lo absurdo. La narración es casi filosófica y mejora en la segunda mitad del libro, lo que permite al menos poder prestar más atención a la historia. La sensación al terminar es de que es demasiado pretenciosa y los personajes son absolutamente odiosos y excéntricos (algo que supongo que es inevitable teniendo en cuenta su clase social). Le pongo dos estrellas por algunos momentos de esa segunda mitad más interesante y que lo salvan un poco, pero este libro se va directo a acumular polvo en la estantería.
Es un libro que al parecer leerlo se hace mas cuesta arriba que escucharlo (testimonio de nuestro club del libro) por la inesxistencia de capítulos y escasos puntos aparte que se demoraban páginas en aparecer. Sufrí la primera mitad y quedé maravillada con la última parte. Dicho lo formal (que no es menor) me llama mucho la atención que lo escribiera un hombre, salvo que Pombo sea Fernandito. La protagonista, no sabemos el nombre, relata su vida en torno a su relación primero con su hermana, luego con su madre, tía (y Tom) , y finalmente su padre. hasta el gran quiebre final.
Es mi primer libro de Pombo. No sé ubicarlo. En la primera parte los personajes son excusas para describir ideas con pinta pretenciosa. La segunda parte todo va deprisa. De todas formas me ha gustado y mucho el crecimiento de la narradora. Y la fuerza con la que se interpreta.Visualmente si fuera una película harian falta dos o tres actores.
Álvaro Pombo escribe admirablemente bien, aunque a veces se pasa de rosca con las reflexiones filosóficas en detrimento de lo narrativo. En esta novela no hay giros efectistas, pero sí hay diálogos demoledores y personajes con muchas capas. A pesar de su ritmo pausado y la levedad de su trama, la he disfrutado.
Cuesta de leer, de enganchar. El autor plantea una interesante perspectiva sobre el sistema familiar y el crecimiento. Aún así, la historia se hace larga, el ritmo muy plano y una trama algo sosa.
me da igual que la tilden de predecible, esto esta tan bien escrito que es un gusto pasar paginas tia lucia puede ser uno de mis personajes femeninos favoritos