Tremendo, tremendo libro. Es un retrato desolador de Alemania después de la primera guerra. Un ambiente en donde reina la falta de empatía, la xenofobia, esto crecido con hambre y enfermedades, más la frivolidad de una juventud que en realidad no tiene convicciones y que sus opiniones pueden cambiar fácilmente. En otras palabras, un territorio fértil para la llegada del nacionalsocialismo.
Theodor Lohse, un ex soldado (" El ejército había sido el único lugar donde había sido dichoso. Allí había tenido que creerse cuando le decían y los demás tuvieron que hacer lo propio cuando le tocaba hablar a él.") que vuelve de la guerra, un ejemplo de esa juventud, un tipo ambicioso y horrible, cobarde y mentiroso, con una única meta de ser reconocido, de tener dinero, va escalando hasta lograr un lugar en la extrema derecha.
"Qué cariño le tenía Benjamin a su ejemplar de detestado europeo, a Theodor: !al cobarde y cruel Theodor Lohse, el torpe y ladino, el orgulloso e inepto, el insensato y codicioso, el miembro de su clase, el descreído, el altivo y servil, el pisoteado y el carrerista! En él se encarnaba el joven europeo: nacionalista y egoísta, ignorante de credos y lealtades, despiadado y limitado. Era la joven Europa. "
Por otro lado Benjamin Lenz, un judío listo, que tiene perfectamente leído el ambiente, la verdad es la estrella de la novela, es un personaje fuertísimo, que está ganándose a todo el mundo, y engañando a todos, esperando "su momento", y de ver la destrucción de Europa.
Escenas super violentas, hambre, frivolidad, sangre, enfermedad. No puedo creer que este sea el primer libro de Roth, que lo haya escrito a los 29 años.
"La comitiva de los obreros canta La Internacional. Cómo desafinan los trabajadores: tienen las gargantas resecas. Desafinan, pero cantan con un brío conmovedor. Va cantando una fuerza que llora, un poderío que solloza.
¡Qué distinta la manera de cantar de los jóvenes estudiantes! Cánticos que surgen de voces bien cuidadas, sonidos acabados, canciones de victoria, de sangre, ahítas, sin quiebres ni tormentos: de las gargantas no salen sollozos; sólo júbilo, júbilo y exaltación."
Roth es increíble, se me fue la respiración muchas veces en esta angustiante novela, pero es fascinante su manera de escribir, sus frases cortas, sus enumeraciones, me deja muy conmovida este libro, y como siempre con ganas de leer más de este escritor tan alucinante. Hay muchas escenas que no voy a olvidar fácilmente, es terrorífico.
"A los extranjeros se les escupía. Los perros fieles eran sacrificados. Los jamelgos de las calesas, devorados. En los negociados se instalaban los funcionarios tras las rejas de sus ventanillas y, resguardados de la ira, repartían sonrisas e instrucciones. De pura hambre y rabia apaleaban los maestros a sus alumnos en los colegios. Los periódicos se inventaban horrores y se inventaban enemigos. Los militares afilaban sables. Los alumnos de instituto sacaban pistolas y disparaban. Los guardias sacaban pistolas y disparaban. Los mozalbetes sacaban pistolas y disparaban. Era una nación entregada al tiroteo."
"...el dinero fluía por entre los dedos de los ahítos, de ellos era el poder; el miedo a los hambrientos les nutría la crueldad; la fertilidad de sus bienes les hinchaba el orgullo; bebían champán en palacions repletos de luz; circulaban con estrepitosos coches del negocio al placer y del placer al negocio; morían peatones bajo las ruedas; los chóferes enloquecidos seguían como centellas adelante; los sepultureros se declaraban en huelga; los metalúrgicos se declaraban en huelga; frente a las tiendas de ultramarinos, del otro lado de las relucientes lunas, se estiraban cuellos famélicos y titilaban ojos a punto de saltar de las cuencas; puños exangües se cerraban metidos dentro de bolsillos andrajosos. "