"Ambos estaban, verdaderamente, muy lejos el uno del otro".
A diferencia de otras joyas de esta casa editorial, esta novela corta permite el desarrollo suficiente de sus personajes y, si bien ambos protagonistas pueden resultar casi caricaturescos a ojos del lector actual, su historia de amor tuvo que suponer toda una revelación en el último cuarto del siglo XIX, cuando fue publicada. Y es precisamente más allá de la obsesión febril de Tim y de la ceguera supina de Carol (¿en serio?) donde se aprecia lo novedoso de esta novelita, pues no solo relata el amor entre dos jóvenes que podría simplemente haber replicado el que existiría entre dos personas de sexos opuestos en la misma época, sino que se atreve a ponerle nombre propio: "más que el amor de las mujeres". Frente a todo, es el personaje del padre de Tim el que me resulta más digno de mención, visto el desarrollo de sus ilusiones ofuscadas, sus expectativas tergiversadas y, finalmente, la necesidad de encontrar algo más que dar en sí mismo. Es un libro triste, sí, pero a diferencia de otros en esta línea y de su época, no es abrupto en su melancólico final.